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	<title>Comentarios en: Ikebana, el arte floral japonés</title>
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		<title>Por: Alba</title>
		<link>http://www.revistanamaste.com/ikebana-el-arte-floral-japones/comment-page-1/#comment-2388</link>
		<dc:creator>Alba</dc:creator>
		<pubDate>Mon, 09 Aug 2010 10:29:53 +0000</pubDate>
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		<description>Muy Bueno.
Gracias.</description>
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Gracias.</p>
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		<title>Por: carlos blanco</title>
		<link>http://www.revistanamaste.com/ikebana-el-arte-floral-japones/comment-page-1/#comment-2386</link>
		<dc:creator>carlos blanco</dc:creator>
		<pubDate>Sun, 08 Aug 2010 15:35:36 +0000</pubDate>
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		<description>Excelente tema de reflexión trae hoy Marc, Estamos acostumbrados a pensar en el diseño como algo utilitario en el que la estética resulta de la buena conjunción de la forma y el contenido. La síntesis entre la posibilidad y la necesidad. Un poema.
Con el ikebana debemos salirnos de este molde y pensar más como filósofos o, mejor, como observadores sensibles de la naturaleza. Para la mayoría de la gente un atardecer, la forma de unas nubes o un arcoiris, son asuntos de poca monta a los que no se les presta mucha atención, tal vez por su repetición constante, por lo comunes que pueden llegar a ser, etc. En el escrito Marc habla de lo &quot;impermanente&quot;, belo término, o sea, de lo que es fugaz, momentáneo, variable, fluyente. Y ahí es donde la belleza diaria reside. En los cambios de luz, colores, sensaciones visuales de sombra o luz. En el viento que acaricia las hojas de las plantas y genera una danza interminable, pacífica y cambiante. En las gotas de lluvia que se acomodan en pliegues florales, tallos, hojas, plumas...en la belleza efímera del perpetuo movimiento de la vida. El ikebana trata de expresar el estado interior de su autor o autora, sin pretensiones utilitarias ni búsquedas estéticas formales. Nuestros actos, palabras, obras, reflejan nuestro estado interior de orden o desorden. El ikebana plasma ese estado interno en tanto requiere de nuestra sensibilidad, sensorialidad y emocionalidad para crecer dentro de nosotros y transformarse en una composición natural, una armonía de texturas y colores, de tamaños y formas que aparecen a los ojos de los demás como brotes de nuestro ser interno. En este sentido, practicar el ikebana puede ser  terapéutico y tranquilizador si lo tomamos como una forma de crecer, de conocernos y darnos a conocer.</description>
		<content:encoded><![CDATA[<p>Excelente tema de reflexión trae hoy Marc, Estamos acostumbrados a pensar en el diseño como algo utilitario en el que la estética resulta de la buena conjunción de la forma y el contenido. La síntesis entre la posibilidad y la necesidad. Un poema.<br />
Con el ikebana debemos salirnos de este molde y pensar más como filósofos o, mejor, como observadores sensibles de la naturaleza. Para la mayoría de la gente un atardecer, la forma de unas nubes o un arcoiris, son asuntos de poca monta a los que no se les presta mucha atención, tal vez por su repetición constante, por lo comunes que pueden llegar a ser, etc. En el escrito Marc habla de lo &#8220;impermanente&#8221;, belo término, o sea, de lo que es fugaz, momentáneo, variable, fluyente. Y ahí es donde la belleza diaria reside. En los cambios de luz, colores, sensaciones visuales de sombra o luz. En el viento que acaricia las hojas de las plantas y genera una danza interminable, pacífica y cambiante. En las gotas de lluvia que se acomodan en pliegues florales, tallos, hojas, plumas&#8230;en la belleza efímera del perpetuo movimiento de la vida. El ikebana trata de expresar el estado interior de su autor o autora, sin pretensiones utilitarias ni búsquedas estéticas formales. Nuestros actos, palabras, obras, reflejan nuestro estado interior de orden o desorden. El ikebana plasma ese estado interno en tanto requiere de nuestra sensibilidad, sensorialidad y emocionalidad para crecer dentro de nosotros y transformarse en una composición natural, una armonía de texturas y colores, de tamaños y formas que aparecen a los ojos de los demás como brotes de nuestro ser interno. En este sentido, practicar el ikebana puede ser  terapéutico y tranquilizador si lo tomamos como una forma de crecer, de conocernos y darnos a conocer.</p>
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