Pobre del estudiante que no aventaje a su maestro. — Leonardo Da Vinci

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La cocina natural

Una vieja propuesta para los nuevos tiempos

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Cocina naturalInvertir en alimentos naturales es apostar por nuestra salud y bienestar y por la conservación del planeta.

En los tiempos que corren el término natural ha empezado a sonar a panacea, a remedio milagroso, a la solución de todos los pequeños y grandes males que nos aquejan. No es de extrañar, pues en la moderna y estresada sociedad de la tecnología quedan ya pocos alimentos que sean naturales y auténticos, tal y como nos los ofrece nuestra madre Tierra.

Todo se manipula, se procesa o se modifica con el supuesto objetivo de mejorarlo. Han tenido que ver la luz no pocos escándalos en la industria de la alimentación para que la opinión pública se dé cuenta de que el resultado de tales manipulaciones suele ser un alimento de calidad inferior e incluso peligroso para la salud.

Cocina naturalHoy en día prácticamente todo lo que se vende en los supermercados, incluidas las hortalizas y verduras, ha sido tratado con productos químicos, conservantes, estabilizantes, colorantes y sabores artificiales, o sometido a algún tipo de proceso industrial, de manera que cuando el alimento llega a nuestras mesas ha perdido gran parte de sus nutrientes y de su energía vital.

Un alimento tiene energía vital en la medida en que está vivo, y sólo puede trasmitírnosla si es respetada su composición y estructura. Esto significa que hay que consumirlo en la forma más próxima posible a como lo da la tierra. Cuanto menos procesado y tratado esté más valor nutritivo tendrá y más energía vital nos aportará.

La cocina natural propone recuperar el contacto con una alimentación que no sólo sustente nuestra salud, sino que la potencie. Para ello hay que volver a alimentos tan básicos como las verduras y hortalizas, las frutas, las legumbres y los cereales, que según la Organización Mundial de la Salud deberían ser el eje básico de una dieta sana, tal y como sucedía hace unos 200 años, antes de la revolución industrial.

Cocina naturalAdemás, estos alimentos deberían proceder principalmente de la agricultura biológica. La agricultura convencional utiliza productos químicos para matar insectos o plagas que amenazan los cultivos y otras plantas no deseadas que crecen junto a los mismos, para combatir enfermedades, o para alterar su crecimiento natural. Estos productos no son inofensivos, ni siquiera en dosis pequeñas. La agricultura biológica los evita, contribuyendo a mantener la salud de los agricultores y consumidores, al no utilizar pesticidas, fertilizantes sintéticos ni semillas transgénicas y producir alimentos equilibrados en nutrientes. Con los productos biológicos recuperamos el verdadero sabor de los alimentos, además de respetar el equilibrio natural de la tierra, evitando contaminarla y agotarla con químicos.

Cuando se trata el tema de los productos de cultivo biológico sale a relucir la objeción de su elevado precio. Esto es cierto si se considera este factor aisladamente, pero si tenemos en cuenta que estos alimentos tienen más nutrientes por unidad de peso que los convencionales concluiremos que cubren mejor las necesidades con menor cantidad. Según la O.M.S, el 60% de las enfermedades degenerativas están relacionadas con una alimentación incorrecta. El consumo generalizado de alimentos biológicos supondría un gran ahorro en fármacos y tratamientos médicos tanto para las familias como para los gobiernos, pues se producirían menos enfermedades y menos bajas laborales y se tendría que dedicar menos presupuesto a la descontaminación.

Siempre me ha parecido absurdo intentar ahorrar recortando el apartado destinado a la comida. Es como regatear con nosotros mismos, negándole a nuestro cuerpo los mejores alimentos para gastarnos ese dinero en cosas externas, ropas y adornos que no logran silenciar las señales que nuestro desesperado organismo nos envía, en un intento de que lo escuchemos y atendamos a sus necesidades más elementales.

Afortunadamente, cada vez es mayor el número de centros naturistas con una amplia oferta de frutas y verduras frescas de cultivo biológico, todo tipo de cereales y panadería integral artesanal, legumbres, aceites de buena calidad, semillas, frutos secos, carnes, embutidos y productos lácteos frescos procedentes de la ganadería ecológica, pasteles y dulces artesanales, elaborados con ingredientes naturales, etc. El que estos establecimientos crezcan y proliferen y que cada vez tengamos más oferta de estos productos a mejores precios depende en gran medida de que incrementemos la demanda de los mismos.

Cocina naturalOtra objeción muy común que suelen poner las personas cuando se habla de cocinar sano es que no disponen de tiempo. De nuevo creo que nos estamos engañando, porque muchas veces perdemos el tiempo de las maneras más absurdas: Por ejemplo tumbados en el sofá ante un aburrido programa televisivo, o hablando largo rato por teléfono sin un tema realmente importante que tratar. Pensemos que el tiempo que pasamos preparando una rica y nutritiva comida casera no es tiempo perdido, sino invertido en nuestra salud y bienestar y el de nuestra familia. Para mejorar nuestra energía a través de lo que comemos es preciso que consideremos las habilidades culinarias como un aspecto importantísimo de la persona que vale la pena cultivar. Nuestra cocina puede así convertirse en un lugar alquímico en el que lograremos obtener lo mejor de los alimentos, transformándolos en verdadera energía vital.

Los alimentos con más energía vital:

Cereales integrales: Arroces, mijo, quinoa, trigo sarraceno, trigo, avena, centeno, cebada… son fruto y semilla a la vez. Si los sembramos nace una planta, imaginad la cantidad de energía de vida y crecimiento que nos aportan.

Legumbres: Lentejas, garbanzos, alubias, soja, habas, guisantes, garrafones… También son fruto y semilla. Aportan además proteínas. Junto con los cereales forman la pareja ideal, aportando carbohidratos de absorción lenta (la mejor gasolina para el cuerpo) y proteínas de alto valor biológico.

Verduras y hortalizas: De raíz (zanahorias, nabos, rábanos, remolacha, chirivías…), redondas (cebolla, col, coles de Bruselas, coliflor, calabaza, colinabo…) de hoja (lechugas, coles, puerros y cebolletas, brécol, alcachofas, judías verdes, berros, canónigos, perejil, rúcula, cames rotjes, ortiga, diente de león…). Aportan fibra, vitaminas, minerales y toda la energía de frescura, flexibilidad y movimiento de las plantas tiernas.

Frutas: En nuestro clima tenemos la suerte de disponer de una amplia variedad de frutas. Son un excelente tentempié y una fuente de azúcares naturales. Hidratan y ayudan a depurar el organismo con su aporte de fibra.

Aceites vegetales de primera presión: Aceite de oliva, de girasol y de sésamo, que aportan grasas necesarias y beneficiosas para nuestro organismo.

Frutos secos y semillas: Almendras, avellanas, nueces, piñones, pistachos, pipas de girasol y calabaza, semillas de sésamo… Consumidos con moderación, son excelentes fuentes de minerales, vitaminas liposolubles, ácidos grasos esenciales y fibra.

Algas: Depuran y fortalecen a la vez, son un verdadero alimento-medicamento por su aporte de calcio, hierro, fósforo, magnesio, yodo y vitaminas.

Mas información: www.llamaviva.com


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Un comentario para “La cocina natural”

  1. Vantaggio Luigia dice:

    Mejor comer meno y sano que comer mucho y llenar la barriga de basura. La gente tiene que iniciar a leer los ingredientes de las cosas que compra…..¿ no tiene tiempo¿Quando vamos al dottor gastamos mas tiempo y dinero.DESPERTAR!

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