El hombre se descubre cuando se mide con un obstáculo. — Antoine de Saint-Exupery

Dejar un comentario »

La cultura del surf

Los guardianes del océano

Por

Bajo la OlaNingún surfista quiere chapotear en un mar contaminado, o mirar pasivamente mientras un trozo muy querido de costa prístina se desarrolla para convertirse en un puerto deportivo, y cada surfista que he conocido anhela la experiencia de hacer surf con delfines, o de ver tiburones peregrinos.

Yo he surfeado con delfines, focas, tiburones y serpientes marinas. He sentido como de repente se detiene el tiempo – sensación que buscan todas las técnicas de meditación – en las profundidades del tubo, cuando la cortina de agua cae con el sonido de un aplauso divino. He estado a punto de ahogarme por el poder de las olas, y he salvado a una persona que se estaba ahogando. He visto cómo hombres y mujeres se curaban con el surf.

He buceado debajo de la ola en arco producida por un buque que pasaba mientras yo chapoteaba en el océano abierto, y con frecuencia me he bañado en los arco-iris que se reflejan en la espalda de las olas peinadas por los vientos del interior. Cuando me subo a una ola, resistiendo sobre una astilla frente a un océano inquieto que se estira en el horizonte, me siento a la vez pez y pájaro, atrapado entre la gravedad y la levedad.

Cada ocasión de éxtasis, miedo y simple satisfacción ha contribuido a mi educación sobre el mar – las relaciones complejas entre los vientos, las corrientes, las formas de las playas, los tipos de olas y el movimiento lunar y de las mareas. Esta conciencia de los surfistas ofrece un conocimiento colectivo poderoso – pero ¿cómo podemos aplicar este conocimiento holístico de la naturaleza y belleza del mar y transformarlo en acción para el bien colectivo?

Oleaje libertadLos surfistas son amigos del océano y tienen un imperativo ecológico para proteger este ecosistema complejo y vital. Ya están fichados, manchados por los residuos de sal, pero como siempre existen contradicciones. Los surfistas tienen fama de proteger su zona local de los visitantes, pero por supuesto, ningún grupo de personas es dueño del océano de esta forma, y los surfistas tienen que aceptar esta realidad. Los admirables surfistas que se niegan a seguir este tipo de comportamiento agresivo permiten que la ola y las condiciones den forma a sus respuestas.

El psicólogo norteamericano James Gibson describió la percepción no como la acción de los humanos sobre el medio ambiente, sino como el medioambiente educándonos a nosotros. El mundo natural nos impacta y nosotros respondemos. Cuando entendemos esto, ya no tenemos la necesidad de moldear el mundo según nuestros deseos, sino que apreciamos la forma que tiene el mundo de enseñarnos su presencia y su belleza. Surfeando, los que tratan de imponerse a la ola suelen caerse. Como dijo el poeta Wallace Stevens, el mundo es presencia, no fuerza.

Refugio MarinoA finales de los años ’50, cuando ocurrió el primer boom del surf en California, los surfistas no solo eran considerados unos rebeldes arquetípicos, sino también gente no trabajadora y marginados, gente sin mucha utilidad para la economía americana frenética de la post-guerra. Medio siglo después, parece que poco ha cambiado. No obstante, el estereotipo no está acertado: la mayoría de las personas que hacen surf lo hacen en su tiempo libre y tienen empleos, pagan sus impuestos y mantienen sus familias. Para unos pocos con mucha suerte, como yo, el surf es una profesión a tiempo completo. Con años de experiencia y mucha devoción, los surfistas adquieren conocimientos que incluso los mejores geógrafos de costas no tienen: un conocimiento intuitivo y holístico del medioambiente.

Muchas personas implicadas en la cultura del surf están sacando a la luz el tema de la ecología en relación con esta actividad. Los surfistas fueron los primeros en notar la cantidad de aguas residuales que flotaban cerca de la costa británica, y protestaron a gritos.

InmersiónLa industria de las tablas de surf tiene un pasado muy tóxico; se trabajaba con químicos con base de disolventes de la industria aeroespacial de los años ’60. El poliuretano y la fibra de vidrio, materiales carcinógenos, son baratos y versátiles, de aspecto atractivo, toleran temperaturas extremas, son fáciles de construir y permitieron elaborar diseños efectivos que fueron evolucionando con rapidez.

Sin embargo, el manufacturero líder americano en tablas de poliuretano fue cerrado después de unos años porque el producto infringía las leyes relativamente relajadas de aquella época. Como consecuencia, una oleada de nuevas producciones más pequeñas y más ecológicas ha surgido – con tablas de surf hechas de cáñamo, madera de balsa, bambú y madera de paulownia, reflejando las raíces polinesias del surf donde los hawaianos fabricaban sus propias tablas con este árbol.

Como surfista profesional que se gana la vida escribiendo sobre el viaje, he tenido la bendición de surfear los océanos del mundo, pero también he tenido la desgracia de ver playas abiertamente convertidas en basureros, llenas de plásticos. Todos estamos familiarizados con las noticias de extinción de especies por la pesca excesiva, de la desaparición de los arrecifes de corral y de los problemas de vertidos de petróleo y contaminación por aguas residuales. Lo que no se comenta tanto es la creciente cantidad de residuos que los barcos tiran al agua.Descanso acuático

Recientemente, una fuerte tormenta invernal provocó el amontonamiento de cientos de bolsas de suero fisiológico y de glucosa en las playas del suroeste británico. El contenido era relativamente inocuo, pero los plásticos son mortales. Estos pueden haber sido lanzados al agua desde un barco contenedor, simplemente abandonados como basura al estar cerca de su fecha de caducidad. Ver este tipo de catástrofes ecológicas de primera mano ha sido para muchos surfistas el catalizador para convertirse en activistas ecologistas.

Los surfistas seguirán haciendo acciones para proteger el medioambiente que tanto aman, y están muy equipados para hacerlo, como grupo. El surf sigue atrayendo a la gente joven que prefiere el desafío y el divertimiento de las olas al tipo de entretenimiento tecnológico. Insistimos en que las tecnologías que sostienen el surf – las manufacturas de tablas y de trajes – tienen que seguir explorando futuros sostenibles.

Los surfistas tienen que conciliar su deseo intenso de olas prístinas en aguas vivas con los retos ecológicos a los que estamos enfrentados. Ya no es simplemente un caso de surfistas contra las aguas residuales; son surfistas a favor de la sostenibilidad – y de la salud pública, encabezado por el movimiento del gimnasio azul que llama a la gente joven en particular para que reconecten con las actividades del océano en lugar de quedarse sentados frente a una pantalla de ordenador.

Sam Beakley es surfista profesional y escritor de viajes

Artículo publicado en la revista Resurgence número 255. Julio-Agosto 2009


    Facebook Twitter Meneame Digg del.icio.us Google Bookmarks email



Un comentario para “La cultura del surf”

  1. sergio gonzales dice:

    hombre buscando en la red cultura surf me tope con este documento y esta excelente… soy sergio gonzalez soy diseñador de ropa deportiva inspirada en el deporte extremo; me gustaría contactar con vos… saludos desde colombia

Dejar un comentario

Solo se publicarán mensajes que:
- sean respetuosos y no sean ofensivos.
- no sean spam.
- no sean off topics
- siguiendo las reglas de netiqueta, los comentarios enviados con mayúsculas se convertirán a minúsculas.



W3Counter