La economía del lugar
Por Satish Kumar
En el hermoso jardín botánico de Calcuta vive un gran árbol baniano desde hace más de mil años. Tiene mil ramas y cada rama se divide en dos: una que crece hacia arriba para abrazar el cielo; otra que cae hacia abajo para echar raíces en la Tierra, creando un nuevo tronco para apoyar la rama de arriba.
Este es uno de los ejemplos más impresionantes del crecimiento sostenible. Mientras las ramas se mueven hacia arriba tratando de alcanzar el sol y las estrellas, los troncos y las raíces permanecen firmes en su lugar para sostener el desarrollo.
¡Qué ilustración más perfecta de equilibrio, armonía e integridad! El crecimiento hacia dentro complementa el crecimiento hacia fuera. Si los banqueros, inversores, gestores de bolsa, expertos financieros y economistas se fijaran en los árboles se darían cuenta de que la economía del planeta tiene que sostenerse sobre la economía del lugar.
No podemos salvar el planeta y destruir el lugar. No podemos servir los intereses de la comunidad global y menospreciar los intereses de la comunidad local. Lo grande es hermoso pero solo si está equilibrado con la belleza de lo pequeño. Si permitimos que lo pequeño se desvanezca lo grande también se deteriorará. Ponemos los cimientos del declive económico cuando seguimos ciegamente el camino del crecimiento económico ilimitado. Lo que sube tiene que bajar.
Está claro que la economía tiene que mantenerse dentro de los parámetros de la ecología, la ética y la equidad. Cantamos día y noche el mantra de la economía mientras la ecología está en ruinas, nuestra ética está arrinconada, nuestros principios de justicia y equidad están puestos en un plano secundario.
La causa de esta crisis múltiple es que estamos desconectados del lugar que nos pertenece. Donde sea que vivamos, hemos de estar enraizados con nuestro lugar. Si cada uno de nosotros cuidásemos de nuestro lugar, nuestra casa, nuestra comunidad, el suelo que nos sostiene y la biosfera de la que formamos parte, entonces todo el planeta estaría siendo cuidado. Estar enraizado en un lugar es un requisito para ser libre de mirar hacia el cielo y abrazar el mundo. Amar el lugar y amar el planeta son dos caras de la misma moneda; cuando pertenecemos a un lugar, pertenecemos al planeta.
Se habla de erradicar la pobreza, pero para esto también se ha de erradicar la riqueza. La riqueza excesiva es el otro lado de la pobreza extrema. Las montañas más altas tienden a crear los valles más hondos. Una cultura de equilibrio requiere armonía, proporcionalidad y un sentido del lugar. Sin esto, estamos predispuestos a sufrir los altibajos del mercado.
Hay dos caminos hacia la recuperación de la economía. La primera es el camino convencional: rescatar los bancos y reforzar el consumismo, poner más dinero en hipotecas y esperar que vuelva todo a lo normal. La segunda opción, más genuina, supone pensar de forma holística invirtiendo en la tierra y la agricultura, en las energías renovables y las habilidades prácticas. La Tierra es nuestro verdadero banco. Estamos en una encrucijada: ¿qué camino elegimos? La respuesta debería ser obvia.
La economía del lugar es la clave de la estabilidad económica. Vamos a celebrar nuestro lugar y a construir una economía del lugar.
Satich Kumar es editor de la revista Resurgence – www.resurgence.org
2 comentarios para “La economía del lugar”
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Totalmente de acuerdo con este articulo. Añadiría que para valorar profundamente el
lugar donde vivimos, donde nos desarrollamos y tenemos nuestro ser deberíamos em-
pezar por respetarlo, comprenderlo y amarlo. Interesarnos vivamente por él ya que
nos sustenta, conocerlo a fondo ya que nos auna y mirarnos a través de él porque es
nuestro espejo y nosotros el de él…
“Si cada uno de nosotros cuidásemos de nuestro lugar……… entonces todo el planeta estaría siendo cuidado”
Para mí la clave del artículo. Creo que es lo más razonable pensar en particularizar las responsabilidades y el trabajo, en lugar de aferrarse a una vida cómoda y pasota y quejarse esperando a que otros (vease políticos y/ o lideres mundiales) arreglen los problemas. ¿Somos mascotas o qué? Vamos a trabajar todos un poquito.
Un saludo, gran artículo