1

marzo

2011

La Luna Llena

Por

La luna llena está siendo triste. No es ella quien me ha llamado, sino yo el que la reclamé. Ella está ahí, bella, redonda, iluminada, fría… se regala al vaivén del mar, su manto aparece y desaparece, centellea, permanece. La luna se muestra, se expone colgada de un sueño, de una esperanza que tal vez desconoce. Ella no se esconde, cosa que ahora se permite porque ya muy poquitos la solicitan. Lleva tiempo sin darse, sin regalar su mágica purpurina. Casi parece que haya rejuvenecido, su blanca piel es más tersa, marmórea… pero no languidece. Quizás espere nuevos amantes, nuevos ojos que atrapar, nuevos recovecos de oscuro terciopelo donde reinar rozando con su tenue mano. Da igual, ella es eterna, otras épocas vendrán. Ella no se inmuta, no necesita hacer ningún esfuerzo. Si éstos no quieren aceptar su ofrenda, el don de su estar ahí, otros lo harán.

El mar me habla, pero hace semanas que no le entiendo. Le pido otra ola que rompa la roca, que irrumpa en sus poros y se desangre en el saliente, haciendo estremecer los cimientos del templo. Le ruego que se deshaga en mil estrellas y salte, para desafiar a la luna, y me hace caso. Siempre reacciona a mis llamadas, el mar es fiel. A él tampoco le agrada esa luna tan distante y altiva, que le deja tan lejos de mí, tan mudo y extraño. Le suplico una lágrima que desde hace tiempo ni siquiera se atreve a nacer, y me responde con un beso pasional. Una lengua salada se desploma a 3 metros de mí. Él sabe que podría destrozarme, sabe que yo lo sé, y que le admiro y respeto por su incuestionable poder. Pero entonces a quién enseñaría? El galán involuntario, el bufón pétreo y esquivo, celebra su amistad con el maestro.

Apenas 10-12 húmedos grados, y esta muela que insiste. Es ley de vida, siempre hay algo que duele, todo debe moverse. Juicio, dicen… Ni me reconozco, y sólo han pasado semanas! En otra época la roca me habría invitado a sentarme, en cambio hoy le he impuesto mi presencia. Se acordará de mí, después de este lapso de cotidianeidad fingida? Todo son justificaciones. Ni tan solo puedo compensarla con constancia, me avergüenzo y no oso acariciarla con más fútiles propósitos, que intuyo tampoco cumpliré.

Es bello, este lugar… pero no es menos solitario que el resto de escenarios. Tantas cosas han cambiado para que siga pesando ese vacío! No es que no deba sentirme culpable, sino que debo no sentirme culpable. Bien. No recuerdo cuándo me olvidé de pedir, tengo que retomar la práctica.

Y si no eres tú quien me devolverá la luz, triste luna, quitaré la mordaza a mi alma censurada, le volveré a pintar las alas de cera. No tengo miedo, y sí toda la fuerza que quiero. Cuántas veces me has llamado desde tu vitrina, sin que te haya hecho caso? Cuántas más volverás a acompañarme? Perdóname, luna llena, por quedarme de nuevo con el insulso sabor de no haberte sabido aprovechar.


    Facebook Twitter Meneame Digg del.icio.us Google Bookmarks email

La zona gris


Dejar un comentario

Solo se publicarán mensajes que:
- sean respetuosos y no sean ofensivos.
- no sean spam.
- no sean off topics
- siguiendo las reglas de netiqueta, los comentarios enviados con mayúsculas se convertirán a minúsculas.



W3Counter