21
julio
2009
La Mediterranée un espacio mítico
Cuaderno de Viaje (10)
Por Alberto D. Fraile OliverMartes 14 de julio. París.
Hoy es el 220 aniversario de la Toma de la Bastilla. El inicio oficial de la Revolución Francesa, fiesta nacional en Francia y París está a medio gas: desfiles militares por la calle y muchos sitios cerrados. Alex y yo decidimos tomarnos la mañana libre. Él se va al Arco del Triunfo a ver los desfiles y yo decido pasear por el Barrio Latino y encontrarme con trozos de la historia de mi familia. La relación con París en la familia de los Fraile comienza con mi abuelo, Acindino Fraile, el padre de mi padre. Fue comunista en un momento en que en España eso era un problema. Y tras una serie de episodios que incluso han dado para elaborar el capítulo de un libro se unió a los maquis (guerrilla antifranquista)en las montañas palentinas. Permaneció allí colaborando con un grupo de la resistencia hasta que la situación se hizo insostenible y huyó a Francia. Vivió allí unos años hasta que acabó alistándose en la Legión Francesa, tras un periodo de instrucción en Argelia acabó destinado al frente de Indochina donde Francia peleaba en los años 50 por defender sus colonias en Asia.
Murió en 1954 a causa de la explosión de una granada. Mi padre quedaba huérfano y la República Francesa le concedía a él y a sus hermanos la nacionalidad francesa. De este modo mi padre se fue a buscar fortuna a Francia como tantos otros españoles durante el oscuro franquismo con diferencia que tenía el apoyo de Estado Francés por el que su padre había perdido la vida inútilmente. En París trabajó en el restaurante La Mediterranée, lugar frente al que estoy en este momento.
Está ubicado en la Plaza del Odeón frente al teatro del Odeón, cerca de la Universidad de la Sorbona. Un barrio bastante señorial. Me siento en las escaleras del teatro y miro la fachada del restaurante. Durante mi infancia siempre vi esa fachada. En el salón de nuestra casa había un cuadro en el que se podía ver el edificio en forma de chaflán con el mismo toldo azul que ahora tenía delante. Mi padre siempre hablaba de la Mediterranée como el lugar donde había pasado los mejores años de su vida. Por allí pasaban los intelectuales y artistas de la época. Un camarero limpiaba la entrada en ese momento. Probablemente como lo hizo mi padre hace 50 años. Miré tras los cristales y pude ver cuadros de Cocteau, Picasso y fotos de Liz Taylor, Orson Wellls y otros, demostrando una época de esplendor que muy probablemente ya quedó atrás. La situación me emociona, es como habitar por un momento en el recuerdo. Este lugar era un espacio mítico, escenario de historias familiares, de recuerdos nostálgicos… y sin embargo allí estaba, tal y como mi padre lo había descrito cientos de veces…
Visualizo perfectamente como vamos en el Renault 18 de mi familia, mi padre conduce y mi madre, mi hermana y yo le acompañamos. Mi padre cuenta una historia de esa época. Yo voy en el asiento de atrás escuchando como una esponja, no tengo más de 10 años. Nos habla de un libro, el libro de oro de la Mediterraneé, en el que todas esas personas famosas habían escrito una líneas y del disgusto que se llevó cuando alguien lo robó. Ese libro era suyo, ese libro demostraba que se había codeado con muchas personalidades, aunque fuera sirviéndolas en el restaurante y había desaparecido. Le habían robado la experiencia de volver a España con él y jactarse de su éxito.
Noto que tengo un pequeño nudo en la garganta. La verdad es que la historia de mi familia paterna, como tantas otras en España ha sido bastante dura. Y sentado en la Plaza del Odeón afloran algunos de esos recuerdos.
Historias que hablan de la Guardia Civil asediando la casa de mi abuela con 4 hijos pequeños, asustándolos para obtener información sobre el paradero mi abuelo. Inoculándoles un miedo que caló en esos niños hasta los huesos.
Esas historia también hablan de las lágrimas de mi abuela cuando recibía una carta desde Indochina con noticias de su marido, al que no veía desde hacía años. O cuando recibió la notificación oficial de la República Francesa con la trágica noticia ocurrida en Hanoi.
De su esfuerzo por sacar adelante a 4 hijos. Del dolor acumulado. De las malditas guerras y del sufrimiento que se enquista en las familias y se transmite como herencia maldita de generación en generación. Historia de una España rota y ensangrentada que dio un salto atrás en el tiempo y dejó de estar en el siglo XX para retrotraerse a la Edad Media. Con una Iglesia corrupta y represora hasta la enfermedad… ¡Cuantas familias rotas!
En ese extraño lugar de París también está grabada en la piedra la historia de cómo esa familia de Palencia rota por la guerra decide irse a Mallorca una lugar en el que el turismo parece ofrecer nuevos horizontes. Ese es precisamente el lugar al que iría mi padre al retornar de Francia a finales de los 60. Y donde al poco tiempo conocería a mi madre, una mallorquina, de una forma también rocambolesca como no podía ser de otra manera en mi familia. Pero esa es una historia que será contada en otro momento.
Y allí estoy en la Plaza del Odeón con una lagrima asomando. Noto una sensación que nace en el pecho y sube por la garganta formando un nudo y trepa por los lados de la cara llegando hasta los ojos donde quiere convertirse en lágrimas. Siento la emoción y noto como se mueve por mi cuerpo. Reprimo las lágrimas y me largó de allí, aunque con la certeza de que volveré.
Paseo un rato y recupero la compostura.
Me encuentro con Alex en la parada de metro de Saint Michel y nos vamos a comer y a planificar nuestra última tarde en París. Decidimos ir a visitar el centro de arte contemporáneo Georges Pompidou, la última planta del Museo de Orsay y el cementerio Pere Lachaise donde yacen los restos de Jim Morrison.
Obtenemos un fracaso rotundo. El Pompidou está cerrado por la fiesta nacional. El museo de Orsay está cerrando las puertas cuando llegamos y el cementerio ya lleva un rato cerrado cuando conseguimos encontrarlo. Damos un paseo y nos vamos a hacer la maleta. Adiós París, volveré.


Esta entrada fue escrita el Martes, julio 21st, 2009 at 1:53 pm y está archivada bajo las categorías Blogs, Faceblues. Puede seguir los comentarios a esta entrada a través del RSS 2.0. Puede dejar una respuesta, o un trackback desde su sitio web.