10
febrero
2011
La Zona Gris
Por Xavier Pujadas
Algunos no estamos preparados para la zona gris. Podría haber escrito “para vivir en” la zona gris, pero no tengo claro si incluso el hecho de pensar en ella es demasiado para nosotros. El pensamiento y la acción son actos independientes, que debemos correlacionar nosotros de forma consciente, y esa independencia se observa a la perfección cuando hablamos de la zona gris. Tras percatarse de su existencia, mucha gente prefiere evitarla y, ya sea llevados por la simple inercia inconsciente o por una elección premeditada, huyen hacia la confortable simplicidad de los extremos. En los extremos todo es blanco o negro, no hay que pensar. Aquello es lo que hay, se hace y punto.
Se preguntaba un amigo cuántas de las personas que comparten nuestro mundo reflexionan acerca de su realidad. Ni siquiera se refería a La realidad, sino solo a Su realidad, la cotidiana de cada cual: dónde están ellos y por qué, dónde les gustaría estar, cuáles son las opciones y las posibilidades, qué herramientas podrían ayudarles y qué condicionantes actúan a favor y en contra. Por desgracia, la opinión generalizada es que una enorme mayoría no se cuestionan estas cosas, se limitan a lamentarse y a seguir poniéndose al servicio del azar. Algunos optimistas pensamos que cada vez somos más los que sí intentamos analizar nuestra situación (en los planos material, emocional e incluso mental), si no para gobernarla del todo, al menos para conocerla… y ahí es donde de repente nos hallamos en medio de la incómoda zona gris.
La zona gris es un todo que nos puede conducir a la nada. Es un mundo lleno a rebosar de objetos, entes e ideas, que esperan apilados como en un inmenso almacén, pero que de repente se convierte en una árida, yerma y vastísima extensión vacía. Una densa y fértil selva repleta de vida que en un segundo se transforma en una explanada vacua, toda alicatada con estériles baldosas, por supuesto de un insulso color gris.
La zona gris no es mala en sí, tan solo es más difícil de gestionar. El problema es que en la zona gris cabe (casi) todo. Allí todo es relativo, comprensible e incluso justificable, todo tiene infinitos matices. Todo está conectado, los opuestos se tocan, todo tiene sus pros y sus contras. Lo bueno no es tan bueno y lo malo no es tan malo. Cualquier decisión origina una titánica lucha interna en busca de la excelencia, la equidad, la justicia, la libertad, la compasión, el mal menor, el karma u otras mil motivaciones nobles. Todo se estudia y analiza al detalle, lo debido y lo indebido, lo que conviene y lo que no, evaluando las consecuencias de cada alternativa para calmar la propia conciencia. No está permitido juzgar al prójimo y hay que tener un exquisito cuidado con lo que se expresa, con lo que se lanza al Universo. Y sobretodo está prohibido equivocarse.
En la zona gris hay que luchar por la prosperidad propia y la del clan, pero no hay que ser materialista. Hay que educar a nuestros hijos poniéndoles límites, pero no hay que coartar su libertad. Hay que amarse a uno mismo, porque sin llenarnos de ese amor propio poco amor podremos dar a los demás, pero no hay que ser egoista. Hay que pensar en los derechos de los trabajadores, pero también favorecer la productividad y la viabilidad de las empresas. Hay que priorizar los derechos de los ciudadanos, pero exigiendo también sus deberes. Hay que amar a la pareja, colmándola de cariño y atención pero dándole todo el espacio que nos reclame. Y si no nos reclama nada, hay que saber anticiparse a sus deseos. Hay que vivir de la forma más ecológica y sostenible posible, pero en nuestro día a día todavía no podemos prescindir de consumir energías fósiles y radiactivas o de utilizar un montón de objetos hechos con materiales que se están expoliando a la Tierra. Aunque algunas costumbres ancestrales ya no tienen cabida hoy, hay que mantener la cultura y las tradiciones. Hay que respetar la diversidad y la libertad religiosa aunque observemos prácticas que atentan contra el sentido común. Hay que llamar arte a auténticos bodrios. Hay que hacer sacrificios para cuidar la salud, pero estamos expuestos a millones de riesgos y peligros. Hay que intentar ser lo mejor, llegar al cúlmen de nuestra existencia, encontrar y satisfacer aquello para lo que hemos venido al mundo, buscar la realización personal y sacarle el máximo rendimiento a la vida, pero sin agobios porque hay que procurar vivir en un estado de calma y relajación. Hay que darse tiempo, pero solo tenemos este tiempo…
Muchas personas visitan habitualmente la zona gris, y posiblemente sea la misma naturaleza humana la que nos lleva a ella a menudo. El conflicto llega para los que vivimos siempre en ella, los que no sabemos abandonarla a tiempo y permanentemente transitamos por ese mundo de constante autoexigencia. La vida se torna una reflexión perenne, una senda de autoevaluación, juicio y sentencia, donde cualquier decisión pasada o futura es mejorable. Entonces uno tiende a olvidar su pensamiento en la zona gris y sin querer acaba eludiendo la necesaria acción. Perdido en una decisión, una pierde la decisión. Así es como, pensando en el todo, uno se queda en la nada.
Viviendo continuamente en la zona gris uno corre el riesgo de, sin saber cómo, despertar un día viéndose como un hombre de arena, sentado en un sofá y sin ganas de levantarse. Desgastado por toda esa lucha interna, como si el viento le hubiera ido robando pedacitos mientras recorría su camino. Los restos castigados de un coloso, que mira aturdido y desorientado todas esas cicatrices en su ser mientras se pregunta dónde quedó aquella materia que le falta, y sobretodo cómo va a poder llenar esos vacíos de nuevo.
4 comentarios para “La Zona Gris”
Dejar un comentario
Solo se publicarán mensajes que:- sean respetuosos y no sean ofensivos.
- no sean spam.
- no sean off topics
- siguiendo las reglas de netiqueta, los comentarios enviados con mayúsculas se convertirán a minúsculas.


hola xavier! simplemente para saludarte desde mi zona gris.. hace un par de dias q estoy en ella y si bien en algun punto lo disfruto (el analizar, observarme y demas cuestiones) es cierto q a veces confunde aun mas, aturde y desespera. Y es ahi cuando me dan ganas de empezar a disfrutar mas las cosas y no pensar tanto, veo tanta gente inconciente de su realidad dando vueltas que creo q ya tuve demasiado por estos dias. pero son epocas, a veces pinto todo de gris y a veces de colores.. pero nunca de negro! saludos des de argentina y q bueno saber q hay gente parecida por ahi dando vueltas (uno en su zona gris se aisla un poco)
Gracias Lara. Recibo tu saludo y te lo devuelvo.
Yo me pregunto: Cómo se lleva a la acción eso de pasar a la acción? Dónde enseñan eso?
Genial Xavi, tú descripción de la zona grís acabará enseñándose en los colegios, lástima que ya no estoy en el AMPA del mío.
Un abrazo
Toni Rami
Brindo por Xavier y por todos los que ni siquiera se plantean cómo es la vida fuera de la zona gris.