Las condiciones de la salud y el bienestar
La importancia de los contextos psicosociales en la vida humana
Por Anthony MarsellaComo nuestra preocupación por la salud y el bienestar humanos crecen cada día, nos encontramos demasiado a menudo buscando soluciones en las limitaciones del sistema de salud público. Hablamos de tener más
servicios médicos, menores costes médicos, más profesionales de la salud, mejores tecnologías médicas, mejoras en los resultados médicos, mayor acceso al sistema de salud y más investigación.
Todos estos factores son importantes, sin embargo esta preocupación nos distrae de dirigirnos y reconocer las importantísimas causas psicosociales que están en el fondo de la salud y el bienestar, causas que podrían ser intervenidas directamente para reducir, inmediata y significativamente las disfunciones, los trastornos y las enfermedades y así promover la salud y el bienestar.
Estamos chiflados por lo físico. Nos ocupamos indefinidamente por el reduccionismo, yendo del miembro al órgano, a la célula, al gen, al átomo y al espacio molecular. Todas estas búsquedas están justificadas porque ayudan a iluminar los sustratos y las estructuras de la enfermedad. Pero ellas no pueden por sí mismas dirigirse al papel que las condiciones psicosociales juegan en el grado de salud y bienestar de los seres humanos. Por ejemplo, ¿podría alguien negar que una reducción de la pobreza limitaría el nivel de las enfermedades asociadas a las privaciones propias de la pobreza?
Y así, contribuimos poco o nada para construir comunidades, sociedades, naciones en las cuáles los contextos psicosociales de la vida, “salutogénicos”, sean desarrollados y
sostenidos. Incluso si únicamente hablamos de cáncer, cardiopatías, asma, obesidad y niveles de enfermedades crónicas, olvidamos sistemáticamente que las condiciones que elevan la tasa de estas enfermedades se encuentran en los contextos psicosociales de nuestras vidas cotidianas, en nuestras familias, amistades, vecindarios, escuelas, centros de trabajo, colegios profesionales y departamentos gubernamentales. Por todo eso:
- No podemos tener salud y bienestar cuando hay destrucción cultural, porque esto alimenta confusión, incertidumbre y conflicto.
- No podemos tener salud y bienestar cuando hay opresión, porque esto alimenta la rabia y el resentimiento.
- No podemos tener salud y bienestar cuando hay impotencia e ineficacia porque esto alimenta sólo indefensión y desespero.
- No podemos tener salud ni bienestar cuando hay pobreza porque esto alimenta la indefensión.
- No podemos tener salud ni bienestar cuando hay denigración, desprecio y condena porque esto alimenta la baja autoestima y el sentido de desmerecer.
- No podemos tener salud ni bienestar cuando hay violencia y agresión porque esto alimenta el miedo, la ansiedad y el temor.
- No podemos tener salud ni bienestar cuando hay desconfianza porque esto alimenta la paranoia, la sospecha y el aislamiento.
- No podemos tener salud ni bienestar cuando hay injusticia y desigualdad porque alimenta el resentimiento, la amargura y la frustración
- No podemos tener salud ni bienestar cuando hay humillación porque alimenta la venganza y las represalias
- No podemos tener salud ni bienestar cuando hay racismo, sexismo y “viejismo” porque esto restringe las oportunidades, limita las elecciones y castiga el status de las minorías.
Reflexionad por un momento en un mundo donde las condiciones psicosociales descritas arriba no existieran. Es posible.
















Esta entrada fue escrita el Jueves, noviembre 4th, 2010 at 6:05 am y está archivada bajo las categorías Cuerpo, Portada. Puede seguir los comentarios a esta entrada a través del RSS 2.0. Puede dejar una respuesta, o un trackback desde su sitio web.