3

julio

2009

Madrid, materialismo, Mario Conde.

Cuaderno de Viaje (1)

Por

Martes 30 de junio. Madrid.

La primera escala de mi viaje es Madrid. El objetivo principal visitar a Mario Conde. A parte del Mario Conde que todos conocemos y que ya forma parte del imaginario colectivo casi como un icono. Altivo y engominado. O del Mario Conde presidiario y expulsado del Olimpo del poder que hemos visto en las páginas de los periódicos durante los últimos años, intuyo que hay otro Mario Conde. Ese que medita de madrugada, que escribe sobre el Tao y que ha transmutado el dolor de la trágica muerte de su mujer. ¿Con qué Mario Conde me encontraré?

En el avión que me trae a Madrid tomo unas notas y hago una lista de temas que me gustaría conocer sobre él: Me interesa esa faceta que ha cobrado protagonismo ahora en su vida -aunque él insiste en que siempre estuvo ahí- la de la meditación, la búsqueda de los trascendente y el refugio en el silencio. También me interesa saber cosas sobre su capacidad de atracción, su magnetismo, su carisma… y por supuesto saber su opinión sobre la crisis económica que se ha cernido sobre el mundo… y que parece que va a cambiar muchas cosas, no sabemos si a través del colapso o no.

Cuando desembarco del avión me doy cuenta de que he viajado en el mismo vuelo que Techu y Gustavo de IPH, unos buenos amigos, que están a caballo entre Madrid y Mallorca. Compartimos taxi y en el trayecto que nos lleva al centro mantengo una conversación con Gustavo. Le comento que voy a encontrarme con Mario Conde y hablamos sobre el poder y lo peligroso que puede ser salirse del guión. Y de los peligros que esconden los grandes intereses que se mueven en las altas esferas económicas y políticas. Mientras hablamos miro por la ventanilla del taxi y veo los edificios de Madrid, sus ministerios, empresas, bancos… los lugares en los que habita el poder.


He quedado con Óscar en la Plaza de Castilla. Es quien me va a alojar en su casa durante mi breve estancia en Madrid. Me siento bajo una de las antiguas Torres Kio que se hicieron famosas en el resto de España gracias a “El día de la bestia”. Mientras le espero observo a los ejecutivos que trabajan en los edificios de la zona. Veo a chicos jóvenes, de mi edad, treinta y tantos… trajeados, con sus Ipods y teléfonos en constante funcionamiento. Lectores de ‘Esquire’, con varios masters, salen a comer una ensalada en Delina’s o unos sandwiches en Rodilla, jodidos porque su superior ha empleado una presentación suya en una reunión sin avisarle… Ellas, elegantes; vestidas casi para ir a una boda, con tacones de vértigo. Trajes de Prada. Me fijo en un grupo que fuma en la entrada del edificio de oficinas donde cientos de colillas se amontonan en el suelo junto a sus brillantes zapatos. Es como estar en la Nueva York de los ochenta. Supongo que la City de Londres será muy parecida. Me pongo en su piel y me doy cuenta de lo difícil que debe ser tener hijos para una pareja de ejecutivos. Los ritmos del sistema productivo no encajan con los ritmos biológicos.

Me pregunto que hubiera sido de mí si tras acabar la carrera hubiera decidido quedarme en Madrid ¿Estaría ahora allí fumando con ellos y hablando del último capítulo de los Soprano? Me viene a la mente American Psycho.

Curiosamente Mario Conde estuvo en la cúspide de todo ello. Fue el gurú de los ejecutivos vanidosos en los primeros noventa. Hasta que lo destronaron… ¿demasiado poder? ¿ambición política? ¿simplemente delincuente?

Las circunstancias de su vida desde que Banesto fuera intervenido por el gobierno le han hecho pasar una serie de tragos que a la fuerza tienen que haber forjado su espíritu.

Hay dos frases suyas que he leído en alguna entrevista que me han puesto en marcha para encontrarme con él. Han sido la señal que me ha indicado que tiene algo que aportar en estos tiempos de incertidumbre y cambio. En una ocasión dijo “He perdido toda la vanidad. Ahora soy completamente libre” y en otra ocasión afirmó que “nadie que no haya sufrido no debería tener poder”. Si alguien con su capacidad se pone al servicio del cambio de paradigma creo que no hay que rechazar su aportación.

Cristóbal Serra connection

Cuando Conde publicó ‘El Tao y la Palabra’ un libro sobre el Tao, le hice llegar una copia a Cristóbal Serra, el ermitaño de la Avenida Argentina de Palma. El escritor mallorquín amante del Taoísmo y un hombre muy peculiar. Ahora se le podría poner la etiqueta de friki, pero es demasiado juvenil para atribuírsela a un escritor de culto de 86 años.

Me consta que a Serra le gustó mucho el libro de Conde. Ahora quería hacer el camino de vuelta, llevando los libros de Taoísmo de Cristóbal Serra a Mario Conde. Me gustaba la idea de conectar a dos personas tan sumamente opuestas y a la vez interesadas por asuntos muy similares. Ambos admiran al esoterista René Guenon, al yogi Sri Auribindo, a Jesús de Nazareth y por supuesto a Lao Tze.

Óscar me recoge en Plaza de Castilla y vamos a su casa a dejar las maletas . Damos un paseo para hacer tiempo hasta las 5, hora en que he quedado con Conde en su casa. Paseamos a su perra Muki y mientras hablamos sobre el liderazgo. ¿qué tiene atributos tiene que tener una persona para ser un líder? ¿Se nace líder o se hace uno líder?

A las cinco me encuentro en la puerta de la casa que Mario Conde tiene en un barrio lujoso de Madrid. Toco al timbre y un hombre me hace pasar. En una primera mirada me llama la atención que la pintura del porche está algo desconchada y da una sensación de cierto decadencia . Entro en la casa y noto que estoy nervioso. Más de lo normal. Me siento en un sofá y espero. Oigo la voz de Conde en una habitación contigua. Está hablando por teléfono. Me pongo más nervioso. Después de unos minutos entra en la sala con un Iphone en la mano. Nos saludamos y le vuelve a sonar el teléfono. Me fijo en su vestimenta: Impecable, da la sensación de que acaba de salir de un consejo de administración de Banesto. Traje oscuro, camisa con sus iniciales, corbata de seda, zapatos castellanos, gemelos… como un pincel. Me fijo en un par de manchas de mis vaqueros, las arrugas de mi camisa, recuerdo que hoy no me he afeitado… tengo la sensación de no pegar mucho con el lugar.

Finalmente se sienta en un sofá, enfrente tiene una taza de café con leche que le han servido mientras yo le esperaba. Y allí está Mario Conde, un trozo de historia. Charlamos un rato. Le hablo de Cristóbal Serra y cuando le voy a entregar los libros que le he traído me doy cuenta de que no están en la mochila que traigo. Metedura de pata. Justamente ese era el motivo de mi vista. Rebusco y encuentro un ejemplar de la obras completas de Chuang Zu traducidas por Cristobal Serra, no era el libro que le quería entregar  pero se lo dejo. Le digo que ya le haré llegar los libros prometidos. Le comento un poco lo variado de la obra de Serra: su obra narrativa (Viaje a Cotiledonia, Augurio Hipocampo…), su interés por William Blake, su pasión por el asno, o su devoción por los aforismos… cuando menciono los aforismos, Conde muestra mucho interés y me comprometo a hacerle llegar un libro de aforismos de Serra… (espero no meter la pata la próxima vez y acertar con la mochila correcta). Él se levanta y sale de la sala. Regresa con dos libritos iguales. Escribe unas líneas en cada uno de ellos. Uno dedicado a Cristóbal Serra y otro para mí. Le hecho una ojeada por encima y me fijo que es un libro de aforismos. Se titula ‘Cosas del Camino’. Me explica que son anotaciones que hizo en la cárcel. Tiene muy buena pinta…

Le hablo de Namaste y también caigo en la cuenta de que los ejemplares que le traía están en la otra bolsa… me pongo más nervioso todavía. Tengo la misma sensación que en una entrevista de trabajo que no está saliendo bien… Si embargo continuamos charlando un rato. Le digo que me sorprende mucho el cambio que ha dado y me corrige, “quién me conoce sabe que las cosas espirituales siempre me han interesado”. Me comenta que en agosto dará el pregón de Caimari un pueblo de la Tramuntana mallorquina, y me adelanta que va hablar del concepto de ‘foraster’ y de muchos mallorquines que son ‘forasters’ en su tierra ya que han participado en su degradación.

En un momento dado empieza a hablar del materialismo y de la crisis en la que nos vemos inmersos. Habla con un todo de voz muy bajo e hipnótico. Me cuesta oírle con el sonido del motor del aire acondicionado que tengo cerca… sin embargo, me interesa lo que dice, me acerco un poco para captar mejor: “el materialismo ha traído esta crisis, pero va ha producirse un cambio de conciencia”. Como lo que dice me parece muy interesante le pregunto si puedo encender la grabadora y hacerle unas preguntas a modo de entrevista. No le parece oportuno, pero quedamos en volver a encontrarnos en Mallorca y hacer la entrevista con más calma. La cita será el 10 de agosto en su casa de Pollença.

Salgo de la casa con un sabor agridulce por un parte me he sentido bastante torpe y nervioso y por otra estoy muy contento por poder hacerle la entrevista en agosto. Hemos qudado en su finca Can Poletà de Pollença. Creo que tiene cosas interesantes que decir… Aunque no deja de descolocarme mucho el hecho de que Mario Conde despotrique contra el materialismo. Es muy paradójico. Cuando por la noche leo de un tirón el librito ‘Cosas del camino’, me quedo más tranquilo: es la obra de alguien que ha alcanzado un nivel de silencio interior muy profundo. Hay aforismos que estremecen. Es un libro arrancado de las profundidades de la conciencia. Una obra sobria y sabia. Será una buena entrevista.


    Facebook Twitter Meneame Digg del.icio.us Google Bookmarks email

Blogs Faceblues


Un comentario para “Madrid, materialismo, Mario Conde.”

  1. Manuel dice:

    Siguiendo la estela del madríd materialista lleno de ejecutivos ahí te va un microrrelato albertinho:

    Uniforme

    Me miro al espejo y la verdad es que este traje me queda de puta madre, a ver a cuantos pringados me como hoy, a cuentos perdedores lloricas.
    Me miro en el espejo y la verdad es que esta corbata me queda perfecta, hoy es un buen día para machacar al primero canijo que se cruce en mi camino.
    Me miro en el espejo y me gusta lo que veo, como siempre dice mi padre, en los ojos puedes ver a un ganador y en los zapatos sucios y el reloj barato a un perdedor.
    Me miro en el espejo, por última vez, y creo que ya estoy listo para mi primer día de colegio.

Dejar un comentario

Solo se publicarán mensajes que:
- sean respetuosos y no sean ofensivos.
- no sean spam.
- no sean off topics
- siguiendo las reglas de netiqueta, los comentarios enviados con mayúsculas se convertirán a minúsculas.



W3Counter