Matrix Revelations (I)
Bienvenido al desierto de lo real
Por Marco A. Robledo
Algo pasa con Matrix. Algo tendrá la trilogía de los hermanos Wachowski cuando entre sus seguidores figuran algunos de los más prominentes filósofos (entre otros Ken Wilber, Slavoj Zizek, David Chalmers o Cornel West, quien incluso interpreta a uno de los ancianos del Consejo de Sión).
La trilogía de Matrix destaca entre otras películas filosóficas como 2001, Dogville, Stalker, El Séptimo Sello, Pi, Delitos y faltas y El Show de Truman, como una de las más ambiciosas por la cantidad de campos del saber que abarca (filosofía, espiritualidad, política, tecnología, etc.) y por el alcance de los temas que analiza (ontología, poder, libre albedrío, problema mente-cuerpo, etc.) Sócrates, Platón, Descartes, Kant, Nietzsche, Berkeley, Baudrillard y Foucault son sólo algunos de los filósofos cuyo influjo es evidente. Andy y Larry Wachowski aprendieron bien la lección de su padre filósofo.
Pero lo que la hace verdaderamente distinta es su asequibilidad. Existe una regla no escrita, según la cual el cine comercial es superficial y simplón y el cine de ideas, el de autores como Tarkovski, Bergman o Haneke, lento y discursivo, y por tanto, minoritario y elitista. Los Wachowski decidieron romper el principio de que acción e ideas son irreconciliables y gestaron Matrix, una trilogía plena de acción e influencias del cómic, los videojuegos, las películas de artes marciales y los westerns, con una estética y unos efectos especiales absolutamente revolucionarios pero que además invita al espectador a plantearse cuestiones últimas relacionadas con la realidad, la libertad y el sentido de la vida.
En este primer artículo me centraré en analizar la primera entrega y en el próximo número me ocuparé de la segunda y tercera parte, pero quiero dejar claro que, como apunta el gran Ken Wilber, la obra debe concebirse como un todo indisociable hasta tal punto que el visionado de la segunda y tercera entregas redefinen la primera.
El mensaje central de esta primera parte se resume en una sola palabra: Despierta
. Es similar al abre los ojos
de Amenábar y comparte con otras películas como Dark City, El Show de Truman, Cube, Pleasantville , Existenz, etc. el deseo de cuestionar la realidad que nos rodea.
El despertar al que nos exhorta es de naturaleza filosófica y espiritual. Si consideramos que no tenemos acceso directo al mundo sino sólo a nuestras sensaciones, y que nuestro conocimiento está limitado por las imperfecciones de nuestros sentidos y cerebro, ¿cómo podemos asegurar que no somos víctimas de una ilusión similar a la que sufre Neo antes de su renacimiento? ¿cuántas veces al despertarnos no tenemos la misma duda de Calderón y Descartes dónde acaba el sueño y dónde empieza la realidad? La obra recicla tres de las más famosas alegorías filosóficas relacionadas con el problema de lo real: En primer lugar al genio maligno de Descartes, una inteligencia sobrehumana que en la película son las máquinas, capaz de manipular nuestras mentes generando una realidad ilusoria. En segundo lugar al mito de la caverna de Platón, según el cual somos como prisioneros en una cueva que creen que la realidad son las sombras que se proyectan en la pared como si de una rudimentaria sala cinematográfica se tratara. Análogamente, en la película, lo real
no es más que una simulación informática llamada matrix
creada por inteligencias artificiales. Lo que nos lleva a la tercera fábula, el cerebro en la cubeta, dilema escéptico según el cual existe la posibilidad de que yo no sea más que un cerebro suspendido en una cubeta y conectado a un ordenador que lo alimenta con señales eléctricas que son interpretadas por aquél como experiencias. Algo muy similar a la realidad virtual diseñada por las máquinas, para mantener a los humanos bajo control y alimentarse de su energía vital.
Como dice Morfeo:Matrix nos rodea. Está por todas partes. Incluso ahora, en esta misma habitación. Puedes verla si miras por la ventana o al encender la televisión. Puedes sentirla cuando vas a trabajar, cuando vas a la iglesia, cuando pagas tus impuestos. Es el mundo que ha sido puesto ante tus ojos para ocultarte la verdad.
Thomas Anderson es un individuo alienado con problemas con la autoridad
, que trabaja en una organización deshumanizada y burocrática, un mero engranaje de la gran máquina que es el sistema en el que se encuentra inmerso. Desde esta perspectiva casi marxista, The Matrix puede ser vista como una incitación a la revolución para superar la mentalidad de rebaño que criticaba Nietzsche. Según Nietzsche, la socialización nos hace esclavos del sistema y obedientes a las normas. Despertar supone liberarse de estas normas sociales que aceptamos sin cuestión. Sólo el superhombre puede superar la moral de rebaño y ver la auténtica verdad.
Pero ¿cuál es esa verdad? Neo tiene la primera revelación (el primer sueño lúcido que le brinda Morfeo) tras tomar la famosa pastilla roja (clara alusión al uso de enteogénicos como forma de abrir las puertas de la percepción, y rasgar el velo de Maya). La película entronca con todas las tradiciones espirituales que sostienen que el problema del hombre es la ignorancia y que la solución es la iluminación o la revelación de que la realidad es una ilusión. Desde esta perspectiva, la película puede ser entendida como un mito o una sincrética parábola moderna, de influencias fundamentalmente budistas y cristianas. Ambas religiones recurren a la figura de un Mesías, un Redentor o bodhisattva que libera a los hombres y les ayuda trascender el mundo de las apariencias. En The Matrix, esta figura es Neo (anagrama de One), avatar de Thomas Anderson (el hijo del hombre). En numerosos momentos se relaciona a Neo con Jesús o Buda de forma directa (refiriéndose a él como el Elegido o el Salvador y relacionándolo con sus anteriores reencarnaciones) o indirecta (eres mi Jesucristo particular
o el rótulo Mark III no. 11
que hay en la nave Nebuchadnezzar, alusión a un pasaje del Evangelio de San Marcos que habla del Hijo de Dios). El resto de personajes también tienen resonancias míticas: Por ejemplo, Morfeo es el dios griego del sueño y el Juan Bautista que pregona el advenimiento del Mesías. Trinity es la parte femenina que con Neo conforma el andrógino divino, y hasta el Dios que resucita a Jesús-Neo. Cypher es Judas.
Sin embargo, liberarse de matrix no conduce en esta primera entrega al Cielo, Nirvana, Pleroma, Moksa o Keter, sino al desierto de lo real. Éste es un concepto de Baudrillard (el autor del libro Simulacro y Simulación
en el que Neo esconde el software con el que trafica y que Keanu Reeves tuvo que leer) para aludir a la realidad que ha sido sustituida por el simulacro hiperreal que nos rodea. El desierto de lo real que Morfeo muestra a Neo es un mundo árido que nada tiene de paradisíaco. Por ello Cypher prefiere la ilusión de matrix a ese mundo gris y desolado, fruto no tanto de la hegemonía de las máquinas, como de la ambición y la codicia del hombre. El resto de los rebeldes prefieren ser libres a la cómoda esclavitud de matrix. Es otro de los grandes dilemas de la película: ¿la ignorancia es felicidad o la verdad nos hace libres? Gran pregunta para el mundo en que vivimos.
Pero tiene que haber algo más. Neo se ha iluminado, se ha convertido en un superhombre, pero no ha alcanzado la liberación suprema: la superación del ego, el fin del conflicto, el fin del sufrimiento. Es lo que nos contarán los próximos episodios de forma tan sorprendente que tendremos que reinterpretar este primer capítulo.
5 comentarios para “Matrix Revelations (I)”
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Para mi Matrix es el mundo de cada día que hemos y estamos creando entre todos…
Es el mundo que nos toca vivir, nos guste ó no y esta ahí a flor de piel y formando parde nosotros. Podemos escapar ó podemos afrontar, depende de cada uno. Lo que si se es que, dentro de Matrix hay multitud de opciones para vivir en Matrix y para ir más allá de Matrix estando y viviendo en ella.
Quizás esto cuesta de entender pero es el producto de millones de años de evolución de la propia Vida que ha sabido verse, poco a poco a sí misma, a través del ser humano.
Y el ser humano especie reciente, explora e investiga el hecho del vivir, del sentir, del amar. Y la iluminación es el principio del camino…
Para mi Matrix es la propia vida, desde el punto de vista más agradable, aquello que tenemos y disfrutamos haciéndonos concebir una “felicidad” a la cual todos aspiramos. Por contra la realidad se nos presenta llena de penas, angustias, rencores, sufrimientos… y pensamos que alguien o algo va a cambiar y así conseguir esa ansiada “felicidad”, sin darnos cuenta que solo nosotros podemos hacerlo, nosotros con nuestro tesón y nuestra fe en el ser humano podemos conseguirlo, que todos nosotros podemos ser un Neo cualquiera, para lo cual tenemos que vencer algo que por lo visto es bastante dificil: nuestro ego.
Me van a salir canas esperando la segunda parte de tan potentísimo artículo. ¿Viene o no viene, Marco?
Si… ¿Cuándo disfrutaremos del siguiente capitulo? Un lapso muy extenso diluye su contenido.
Sugiero, y pido como un favor, que los artículos contengan la fecha de publicación. Me oriento por la fecha del primer comentarios, pero puede no ser precisa. Gracias.
Hola Joaquín y Amparo. Ya está publicado. Espero que os guste.