Todo lo que vivamente imaginamos, ardientemente deseamos, sinceramente creemos, y emprendemos con entusiasmo, inevitablemente sucederá — Paul J. Meyer

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Mindfulness: psicología y meditación

Vivir la vida momento a momento

Por

” Quien mira hacia fuera, sueña; quien mira hacia adentro, despierta.”

Carl Gustav Jung

Es increíble darse cuenta la cantidad de cosas que una persona puede hacer al mismo tiempo: fumar, masticar un chicle, rascarse y escuchar la radio mientras conduce. Esta capacidad de dispersar la atención tiene sin duda un gran valor adaptativo y nos ayuda a desenvolvernos en nuestra frenética vida diaria. Sin embargo, el funcionar en piloto automático también tiene algunos inconvenientes como por ejemplo el cultivar una manera de interactuar con nuestra mente que nos impide disfrutar de todo lo que tenemos aquí y ahora, de modo que oscilamos entre pasado y futuro sin apenas prestar atención al presente.

Si nos perdemos las maravillosas sensaciones de una refrescante ducha matinal mientras pensamos en la última discusión con nuestro jefe no pasa nada, tampoco pasa nada si mientras hablamos con alguien estamos pensando en la lista de la compra o en lo próximo que vamos a decir en vez de escuchar lo que dice. Estos ejemplos más o menos inocentes pueden sin embargo darnos una idea de las graves consecuencias de funcionar continuamente en piloto automático. ¿Qué pasaría si lo que nos perdiésemos fuese la infancia de nuestros hijos? ¿O la relación con nuestra pareja? Simplemente por no estar presentes en ellas, quizás estemos de cuerpo presentes, pero nuestra mente está en otro lado.

Corremos persiguiendo algo que creemos nos hará más felices (generalmente situado en el futuro) y en ese momento experimentamos una especie de euforia y anhelo que pasa a convertirse en conformismo e insatisfacción en cuanto lo hemos conseguido. También se experimentan sentimientos negativos por el miedo a perder lo que hemos conseguido o recordar experiencias pasadas así que lo mejor es proyectar nuestra atención de nuevo hacia el futuro. Este ciclo se perpetúa en el tiempo, corremos y corremos persiguiendo una zanahoria que nunca alcanzamos …

En otros lugares, como por ejemplo en Oriente, en lugar de concentrarse en la ciencia y todo lo que ella puede ofrecer al ser humano decidieron adentrarse en las cavernas de la mente para estudiar de manera introspectiva los entresijos, peligros y virtudes de esta.

Todo el conocimiento acumulado durante siglos puede resumirse en una sola palabra: atención.

Hacia una higiene mental

El gran psicólogo William James ya alertó en los albores del siglo XX sobre la importancia de este proceso mental relegado a un tercer plano en la mayoría de los manuales de psicología. James fue muy criticado en su época por utilizar precisamente la introspección como principal método de estudio por considerarse no científico y por tanto despreciable para la ciencia y sin utilidad aparente.

Ese gran error parece ser reconocido hoy en día y esto se ha traducido en un creciente interés por el estudio de los procesos de la atención y en particular por la actividad contemplativa como la meditación.

Los últimos años se han desarrollado diferentes terapias para numerosos trastornos como la depresión, la ansiedad o el estrés basadas en terapias psicológicas existentes complementadas con elementos orientales como la meditación, el yoga o el qigong. A estas nuevas terapias se las ha denominado como de ‘tercera generación, y a las que utilizan la meditación como herramienta fundamental como ‘basadas en mindfulness’.

Mindfulness, se ha traducido al castellano como atención o conciencia plena. El término procede de la palabra sati en la lengua pali, que es la lengua que hablaba el Buda.

La cosecha investigadora al respecto se incrementa día a día, destacando las investigaciones que prueban la eficacia de estos tratamientos en multitud de trastornos además de mejorar la calidad de vida y bienestar en personas sanas.

Cabe destacar las investigaciones entorno a la depresión, la cual amenaza con convertirse en una verdadera plaga en el seno de sociedades industrializadas como la nuestra. Los nuevos tratamientos con mindfulness ponen énfasis en la prevención del trastorno y de sus recaídas más que en su curación, para la cual ya se dispone de herramientas suficientes tanto a nivel de terapia psicológica como farmacológica. Recordemos que quién la ha padecido alguna vez en su vida tiene un riesgo aproximado del 50% de recaer, y que para los que han recaído el riesgo de una nueva recaída se dispara hasta mas del 80%, con el tiempo se acaba en un círculo vicioso que ni la terapia ni los fármacos son capaces ya de romper.

El mindfulness propone vivir la vida momento a momento. El presente es lo que importa y la actitud mental que pretende cultivar incluye la aceptación de las experiencias independientemente de que sean positivas o negativas, el no juzgar y el velar por una actitud imparcial y ecuánime. Por eso enfatiza focalizar la atención en el momento presente para no perdernos nada de nuestras vidas, ni lo bueno ni lo malo, porque todo es digno y susceptible de ser vivido, y todo nos enriquece y nos ayuda a crecer. De esta manera, se desarrolla una higiene mental menos focalizada en el pasado (recuerdos) y en el futuro (preocupaciones y anhelos) y más acorde con la naturaleza humana. Queramos o no estamos hechos para vivir en el presente y ese es el camino que podemos seguir si lo deseamos porque siempre, en cualquier momento, somos nosotros mismos los que decidimos a qué queremos prestar atención aquí y ahora.

Arriesgarnos a cambiar nuestra manera de interactuar con nuestra mente puede resultar en algo de ansiedad al principio, pero esta acaba disipándose ante la inevitable revelación profunda de ser capaces de considerar nuestros propios pensamientos como eventos mentales que vienen y van y que no son verdades absolutas que debamos seguir o creer ciegamente.

Esta capacidad de discernimiento repercute en una mejor capacidad de percibir lo que nos rodea y por tanto nos permite elegir y tomar decisiones mas acertadas, además de disparar nuestra creatividad y despertar ese gusanillo a veces tan olvidado que es el capacidad de sorprendernos a nosotros mismos.


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3 comentarios para “Mindfulness: psicología y meditación”

  1. Ricardo Aba dice:

    “El milagro no consiste en caminar sobre las aguas. El milagro consiste en caminar sobre la tierra verde, habitando en profundidad el momento presente y sintiéndote verdaderamente vivo.” THICH NHAT HANH

  2. Jose Ignacio dice:

    Muy interesante,se podría utilizar el término despertar,cuando estamos absorvidos por los pensamientos,que es el estado habitual del ser humano hoy día,estamos dormidos,esa voz en nuestra cabeza,que no calla,nos crea una “realidad virtual”,nos dice quienes somos,que es importante,que no lo es,nos apremia para hacer cosas,nos crea problemas,sufrimientos,….nos mantiene en su mundo como si fuera una prisión,la prisión de los pensamientos.
    Despertar es salir de esta prisión,dejar de vivir en un plano tán mental y vivir de una forma más real,más consciente,con menos ruido mental,se despeja la neblina y podemos ver,escuchar,sentir,….sin comentarios.
    “La mente es un buén instrumento,pero un mal amo”,tiene que volver a ocupar su lugar.

  3. Andrés Alvarado dice:

    Navegando encontre este comentario que es interesante:

    ¿Qué realmente entendía el Buda por la “atención consciente”?

    Durante los últimos meses Usted ha dialogado con varios maestros budistas acerca del tema de la atención consciente. ¿Qué es lo que le ha motivado a abordar este tema?
    Durante años estaba perplejo a causa de las discrepancias existentes entre las descripciones de la atención consciente ofrecidas por muchos maestros modernos del Vipassana y los psicólogos confiados en ellos, por un lado y las definiciones de la atención consciente que encontramos en la literatura budista tradicional del Theravada, Mahayana y otras. Cuando por primera vez noté esta disparidad, unos treinta años atrás, pensé que la misma se debía, quizá, a la diferencia entre el budismo Theravada y Mahayana. Sin embargo, mientras más estudiaba este tema, con más claridad me aparecía el hecho, según el cual las tradicionales fuentes Theravada y Mahayana están, en gran parte, de acuerdo una con la otra, y que fueron más bien las consideraciones modernas sobre la atención consciente las que se apartaron de ambas tradiciones.

    ¿De qué manera difieren estas consideraciones modernas?
    Mientras la atención consciente (sati) es frecuentemente equiparada a la mera atención, mis recientes conversaciones con los eruditos monjes, como Bhikkhu Bodhi y Bhikkhu Analayo, y con Rupert Gethin, el presidente del Pali Text Society, como también la lectura de sus recientes trabajos, me llevó a la conclusión, según la cual la mera atención corresponde más bien al término pali manasikara , el cual comúnmente suele traducirse como “atención” u “ocupación mental”. Esta palabra se refiere a la escisión inicial de los segundos de la pura cognición del objeto, antes de que el mismo sea reconocido, identificado y conceptualizado; y ésto, de acuerdo al punto de vista budista, no es considerado como un factor mental saludable, sino que más bien, es éticamente neutro. El significado primario de sati , por otro lado, es el de “recordamiento”, el “no-olvido”. Esto incluye la memoria retrospectiva de las cosas del pasado, un recordamiento prospectivo de hacer algo en el futuro y el presente: estar centrado en el recordamiento, en el sentido de mantener una inquebrantable atención hacia la realidad presente. Lo opuesto a la atención consciente es el olvido, así que la atención consciente aplicada a la respiración, por ejemplo, involucra una inquebrantable atención en la respiración. La atención consciente puede ser usada para sostener la mera atención (manasikara), pero en ninguna parte, las tradicionales fuentes budistas equiparan la atención consciente con semejante tipo de atención.

    Las diferentes definiciones de la atención consciente, ¿tienen algunas consecuencias prácticas o son temas puramente semánticos?
    Son mucho más que cuestiones puramente semánticas. En el uso común, el término inglés mindfullness (atención consciente) significa simplemente “estar consciente” o “estar atento”. Pero sati tiene connotaciones mucho más ricas, de modo que, aquellos que desean practicar la meditación budista, estarían bien aconsejados si procuraran obtener el más claro entendimiento posible sobre éste término y otros relacionados, basándose en las fuentes más fidedignas que conozcan. De otra manera, la meditación budista rápidamente se convertirá en una vaga especie mental de “estar aquí ahora”, donde la extraordinaria riqueza y profundidad de la tradición meditativa budista, estará perdida.

    ¿Qué diferencia hay entre la atención consciente y la recta atención consciente? ¿Existe tal cosa como la atención consciente incorrecta?
    Un francotirador escondido entre la maleza, esperando para disparar a su enemigo, podría estar perfectamente consciente de todo lo que ocurre en cada momento. Sin embargo, por el hecho de tener la intención de matar, está practicando una atención consciente incorrecta. De hecho, lo que él está practicando es la mera atención, sin el componente ético alguno. Generalmente hablando, la recta atención consciente ha de ser integrada con sampajanna -de nuevo, la introspección envuelta en clara comprensión- y solamente cuando los dos trabajan en conjunto, es que la recta atención consciente puede cumplir con su cometido. Más específicamente, en la práctica de las Cuatro Aplicaciones de la Atención Consciente, la recta atención consciente tiene que acaecer en el contexto del pleno Óctuple Noble Sendero: por ejemplo, tiene que ser guiada por la recta visión, motivada por la recta intención, establecida en la ética y cultivada en conjunto con el recto esfuerzo. Sin la recta visión o recta intención, uno podría practicar la mera atención sin llegar a desarrollar nunca la recta atención consciente. Así que, la mera atención, en ningún sentido, capta el significado completo del vipassana , antes bien, representa tan sólo su fase inicial, dentro del desarrollo meditativo de la recta atención consciente.

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