29
abril
2011
Niño de ciencia
Por Guillermo OrellCon sus pequeñas manitas iba introduciendo su colección de insectos torturados dentro del bote de Nescafé. Moscas con los ojos quemados por cigarrillos, otras con las alas cortadas con tijeras, la operación más delicada era la de amarrar con un pelo de niña una mosca y al mismo tiempo una araña…los experimentos científicos del niño con gafas no tenían limite. De mayor sufrió una extraña metamorfosis. Hoy es posible que resida dentro de cualquier bote, en cualquier ciudad.
Un comentario para “Niño de ciencia”
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Este “relato” me ha parecido una auténtica basura, que no tiene nada que ver con el resto de contenidos de esta revista.