Editorial: Nuestras empresas también participan
Por Alberto D. Fraile Oliver
Cuando se habla de las consecuencias negativas de la globalización económica y del comportamiento agresivo de muchas empresas transnacionales, solemos pensar que es un fenómeno ajeno a nosotros, del que como mucho somos víctimas. Rápido nos vienen a la cabeza las empresas petroleras, las farmacéuticas, los grandes bancos, las telecomunicaciones… Sin embargo, nuestra economía basada en el turismo también es responsable. De hecho, es la causa directa de grandes desequilibrios medioambientales y sociales en otras partes del planeta. Principalmente en países del Caribe como República Dominicana, Cuba, México…
Las grandes transnacionales turísticas de nuestro país nacieron durante el franquismo en Balears. Aprovecharon la protección de la dictadura para desarrollar prácticas empresariales de rapiña y poco respetuosas con el medio ambiente y la comunidad que las vio nacer.
Con la consolidación de la democracia en España los sindicatos y los grupos ecologistas pudieron poner límites a los excesos de la ‘Balearización’ y estas empresas pusieron sus ojos en otras partes del planeta más vulnerables para continuar la actividad sin tantos controles. Y del mismo modo que sucedió en la Islas se ha exportado un modelo que destroza el litoral, los ecosistemas y desestabiliza a las comunidades locales. Y por si fuera poco, la riqueza que estas prácticas generan no se quedan en estos lugares sino que se bombean a paraísos fiscales.
Si alguien tiene alguna duda puede echarle un vistazo al libro ‘Do not disturb Barceló’ recientemente publicado por Joan Buades. Una investigación crítica sobre el papel de las empresas de Balears en los agujeros negros del capitalismo. Es un libro necesario ya que nos recuerda que no somos ajenos a los injusticias y desequilibrios que suceden en el planeta. Es importante que seamos conscientes de que nuestras empresas también participan, y con un papel importante, en los procesos económicos de la globalización que están extenuado los recursos naturales y deshaciendo las comunidades.
Si queremos que este mundo sea un poco más justo una buena manera de empezar puede ser exigiendo a nuestras propias empresas que actúen de una manera más acorde a los nuevos tiempos. Es la hora de la ética en la empresa. Ya no basta con el marketing de la sostenibilidad y la responsabilidad corporativa de escaparate. Los retos que nos presenta el siglo XXI obligan a un cambio de raíz en el seno de las empresas. Los directivos de las grandes compañías ya se han dado cuenta de que el modelo empleado hasta ahora está agotado y no se sostiene. El éxito empresarial ya no consiste solo en obtener benéficos. Ha llegado el momento de que las empresas piensen en el impacto de su actividad en el medio ambiente y en las futuras generaciones, y aquellas actividades que no mantengan el equilibrio entre economía, ecología y sociedad deben evitarse. Es más, para que podamos reconducir la situación es necesario que las empresas dediquen su esfuerzo en resolver los problemas medio ambientales y sociales en lugar de crearlos.
Nuestra economía necesita algo más que un sistema capitalista deshumanizado y la mejor manera de empezar en nuestra propia casa, con nuestras propias empresas.















Esta entrada fue escrita el Lunes, junio 28th, 2010 at 9:00 am y está archivada bajo las categorías Ecología, Portada, Tierra. Puede seguir los comentarios a esta entrada a través del RSS 2.0. Puede dejar una respuesta, o un trackback desde su sitio web.