8
marzo
2011
Ovación
Por
Guillermo Orell
Diez mil palmas al unísono, in crescendo
y con dos notas sostenidas sincronizadas a la perfección,
consiguieron crear una partitura sublime.
Componían una cascada de hermoso sonido,
lleno de colorido y entusiasmo.
Aquel espectáculo de aplausos empequeñeció a la orquesta.
Esta entrada fue escrita
el Martes, marzo 8th, 2011 at 9:17 am y está archivada bajo las categorías Relatos de bolsillo.
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