26

noviembre

2011

Panderetas y zambombazos

Por

Paso a relatar un episodio real, vivido ante mis cuatro ojos el pasado día de elecciones generales. Sin desperdicio:

Entra una señora mayor al colegio electoral, totalmente maquillada y bien vestida (vestida de domingo, por supuesto como correspondía). Me fijo en ella porque lleva un llamativo y alegre jersey de color fucsia, y porque es muy guapa. De hecho tiene ese aspecto de las estrellas de Hollywood entradas en años, pero cuyo rostro delata lo bellas que fueron en su juventud.

Es mi turno para votar, estoy dirigiéndome hacia la mesa electoral, a un solo paso… y la señora se cuela delante mío. No acabo de entender esta prisa perenne de la gente mayor, y esa oculta satisfacción que destilan cuando te pasan delante, disimulando muy mal y quizás creyéndose más astutos que tú. Aún así, me encanta permitírselo con una sonrisa cómplice…

Plantada ante las urnas, saca de su repleto bolso el sobre salmón para el Senado y lo entrega a la vocal de la mesa. La vocal (a quien por cierto conozco) intenta explicarle que debe ser ella misma quien deposite el sobre en la urna, pero que antes debe identificarse con su DNI. La señora le responde que no es preciso, que ella se fía de la vocal y la sigue invitando amablemente a introducir la papeleta. Con la colaboración del secretario, logran convencerla de que eso no puede ser, que hay unas normas y que debe mostrarles el DNI.

De paso la vocal le comunica que, si lo desea, además del Senado también puede votar al Congreso, con las papeletas y el sobre de color blanco. Mientras busca el DNI (que por cierto llevaba en el bolso… dentro del sobre blanco para el Congreso!!!), de repente la señora levanta la cabeza y pregunta sin perder su afable sonrisa: “Pero a ver, qué es eso del Senado y el Congreso?”

Creo que la quijada de la vocal llegó a tocarle los tobillos… me mira con una expresión de “cómo le explico yo esto ahora a esta santa mujer?”, pero muy digna, se repone rápidamente y le repite que hay dos votaciones, para elegir a los diputados del Congreso y a los senadores… Se conoce que la señora no está dispuesta a oír aburridas explicaciones, así que la interrumpe con un explícito “No sé, a mí solo me han dado esto”. Le ofrece el DNI, mete el sobre salmón en la correspondiente urna tras la verificación, se despide y me deja paso.

“A mí solo me han dado esto”. Genial!!! Y cuándo se lo dieron, señora? Cuando la invitaron a cenar tras el míting, o tal vez fue su hijo, el que tiene intereses con el partido? Y al dárselo, no se molestaron en asegurarse si sabía usted votar, o en contarle en qué consiste esto tan engorroso de la democracia? Quien quiera que fuera, perdió un voto de la forma más tonta. En cuántas elecciones ha participado usted (o la han hecho participar), para no saber a estas alturas ni siquiera qué es el Congreso? En fin, perdóneme señora, en realidad no la estoy culpando a usted…

Realmente vivimos en un país de pandereta, y al parecer algunos lo aprovechan para pegar zambombazos.

… mientras rebuscaba, vi la papeleta del PP al Congreso en el bolso de la señora, pero eso es lo de menos (o no?).


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La zona gris


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