Política consciente y sonrojo
Seamos lúcidos y responsables y votemos en blanco
Por Julio Batle“El voto en blanco es el acto político más lúcido que un ciudadano de bien puede hacer. No renunciemos a soñar un mundo mejor, a imaginar, a crear visiones que hagan nuestro mundo digno de estar en él. Démonos cuenta de que no se sabe qué pasaría un día si en una ciudad el 83% de los votos introducidos en las urnas fueran votos en blanco. Como no ocurrió, no sabemos qué sucedería. Seamos lúcidos y averigüémoslo”
No se debe confundir el antipoliticismo (como refutación argumentada, deliberada y reflexiva de políticas concretas) con el apoliticismo (ignorancia y/o desinterés en la política). Desde el antipoliticismo se escribe este artículo, intentando aunar consciencia y política, y, ya puestos, ciertos planteamientos zen y responsabilidad ciudadana. La política puede y debe ser parte del camino de iluminación. Soy un ciudadano anónimo, creo en muchas cosas, me río del resto, detesto el juego político –por innecesario y por su extrema fealdad e inconsciencia- y cada día estoy más pasmado ante lo que veo en el mundo, sobre las mil lacras sociales que nos envuelven y sobre las que los políticos deberían incidir -¿para qué existen si no es así?- y no lo hacen, sin más. Y en estas, llega de nuevo el circo electoral, tenemos de nuevo votaciones, nos toca presenciar la misma comedia, la misma pseudoguerra (en la que todos los partidos ganan algo, ninguno pierde realmente, todos engordan).
Seamos conscientes de la brutal movilización, se presentan como superhéroes comprometidos a cambiar el mundo o a salvarnos de una invasión alienígena hostil. Observemos con atención – y cariño, hacen lo que pueden- sus normalmente torpes esfuerzos por hacerse necesarios y por parecer interesados en nosotros. La cosa tiene su gracia, hay grandes artistas en el negocio, sin duda ¿Podemos hacer algo para evitar este perpetuo DIA DE LA MARMOTA? ¿Contra quién tenemos que votar esta vez? ¿Somos realmente tan estúpidos? ¿Somos chusma con derecho a voto que debemos, otra vez, ejercer de forma inconsciente, sumisos y resignados a la no esperanza o somos capaces de algo mejor? Huelga decir que sí.
La creciente desafección de la población hacia la política es notoria y los motivos son también conocidos (y vienen de muy lejos, demasiado): una creciente percepción de que los partidos tienen vida propia y sirven a los objetivos particulares de sus miembros, su desmesurado crecimiento y, de forma creciente, su inasumible coste para la sociedad, la incapacidad manifiesta para abordar los problemas reales y/ esenciales de los ciudadanos (situación económica, precio de la vivienda, educación, valores sociales, progreso humano, falta de solidaridad, futuro para generaciones venideras…), con un efecto insignificante sobre ellos, siempre actuando mediante parches de valor sólo simbólico o testimonial o, alternativamente, a través de planes a largo plazo sin contenido ni fe, su sometimiento a instancias y poderes fácticos superiores, la creciente incidencia de casos de corrupción e irregularidades y la total incapacidad del estamento político (y judicial) para atajarlo adecuadamente. Todo ello ha hecho que el escepticismo se haya disparado y que la participación (como ocurrió en las últimas convocatorias en España) haya ido cayendo hasta límites más que alarmantes, pero, obviamente, sin crear estado de alarma en la sociedad y sin generar una respuesta autocrítica por parte de los partidos: todo sigue igual.
El agotamiento del sistema democrático actual es incuestionable. La ilusión por votar ha disminuido, yo me cuento entre los millones de españoles que ya no desean votar a ningún partido, absolutamente a ninguno y cuanto más los conozco y observo y más me acerco a ellos menor es el deseo. En este contexto, los planteamientos alternativos en pos de una política consciente (destacando ahí las tesis al respecto del gran filósofo actual Ken Wilber, siempre con su enfoque integral) apuntan a la necesidad de redefinir las estructuras políticas, con especial mención a los partidos. La premisa clave es que la política debe poder cambiar el mundo o debe dejar de existir en su actual formato, estamos al límite de insatisfacción con el sistema de vida que hemos creado. En España personas de reconocido prestigio e independencia como Antonio García-Trevijano llevan décadas denunciando el creciente secuestro de la libertad por parte de los partidos nacionales, únicos agentes y gestores del monopolio político de la representación comportada por el sistema proporcional de listas de partido. Al uso de las instituciones públicas en su propio beneficio se le une la conocida la tendencia de los partidos a crear estructuras de poder paralelas a las instituciones semipúblicas y sociales con el fin de controlarlas y hacerlas dóciles a las directrices del partido. Se ha llegado a afirmar que sería de agradecer que dejáramos de referirnos a nuestro sistema como democracia, dejó de serlo, es una partitocracia, llevada al extremo y, para más INRI, sometida a fuerzas no controlables.
La partitocracia es aquella forma de Estado en que las oligarquías partidistas asumen la soberanía (crecientemente la nominal, la efectiva recae en los poderes fácticos), empleándola para sus propios fines. En el contexto de unas elecciones y donde casi todos ven una movilización de partidos para hacer cambios en la sociedad, cada vez más personas , en nuestro descreimiento o tal vez en nuestra lucidez, lo que realmente vemos son a unos pocos ejércitos de afiliados y amigos buscando una colocación y unas ventajas, para, al final, no cambiar nada significativo en nuestras vidas. Esto es muy notorio a nivel nacional y autonómico, en menor medida a nivel local. Cada vez está menos claro que necesitamos y/o nos convenga el entramado político que tenemos.
La manifestación electoral de la insatisfacción que los ciudadanos podemos tener con los políticos y con el sistema político (y con la sociedad que ellos no quieren y/o no creen poder cambiar, aunque no lo reconozcan abiertamente) que nos ha tocado vivir puede tomar muchas formas, siendo la abstención, el voto a partidos anti-sistema o/y alternativos (condenados a la invisibilidad mediática) y el voto en blanco las tres grandes opciones que poseemos. Las experiencias y movimientos pro-abstención y pro-voto en blanco han sido históricamente numerosas y variadas, pero casi siempre desde los extremos del espectro ideológico y ciertamente con un impacto muy limitado, algo ha fallado en sus estrategias.
Como indica la interesante plataforma en España Ciudadanos en Blanco votar a un partido significa dar nuestro voto de confianza a una relación de personas impuestas por un partido a las que luego los ciudadanos, como norma, no vamos a poder pedirles responsabilidades, puesto que no están sujetas por mandato imperativo a los electores, sino, por la disciplina de voto, al partido que les presentó en su lista. Eso parece, cuanto menos, sumamente insatisfactorio y casi baldío. ¿Qué conviene más, entonces, abstenerse o votar en blanco?
En España el método de contabilización electoral es el de la Ley D´Hont. El voto en blanco –interpretable como voto no satisfecho por ninguna de las opciones políticas presentadas- se suma al número total de votos del escrutinio, a partir del cual se calcularán los porcentajes de representación. Así, un elevado voto en blanco significa elevar considerablemente el número de votos necesarios para llegar al 3% del total que da acceso a representación, lo que dificulta la representabilidad de los partidos minoritarios. En cambio si en vez de votar en blanco se optara por la abstención se beneficiaría a los partidos minoritarios. Sin embargo, lo cierto es que la abstención, más allá de eso y en sí misma, no aporta ventaja alguna, toda vez que los partidos políticos se adjudican la abstención a su antojo, según les interese, interpretando la intención de los ciudadanos que no han votado. Tenemos los casos de las últimas votaciones de estatutos autonómicos, con participaciones tan bajas que producen sonrojo, interpretándose que la gente no votaba porque ya sabía lo que iba a salir. Un voto blanco sí que les hubiera producido sonrojo a los políticos. Ese es precisamente el objetivo que inspira este artículo, de forma muy clara y precisa; la desafección hacia la política o el hartazgo debe hacerse explícita y muy visible, debemos obligar a los partidos a afrontarlo y a que den respuestas concretas, es lo único que puede inducir a un cambio profundo: sin sensación y reconocimiento de la existencia de crisis en el sistema no puede haber cambio alguno. En los últimos años el tema ha sido debatido e incluso algunas formaciones minoritarias proponen en su programa -por ejemplo Ciudadanos-, una propuesta de reforma de la ley electoral de manera que estos votos contabilicen como escaños vacíos en el congreso, quedando así “visualizado” este voto durante la legislatura. Con esta reforma sería de esperar un cambio de actitud de los partidos políticos con el fin de ganar la confianza del electorado que no encuentra ningún partido al que votar.
Parece lúcido pensar que lo auténticamente democrático sería votar en blanco, no abstenerse. El Nobel José Saramago mantenía esta tesis de rebelión ciudadana y popular en su celebrada y maravillosa novela ‘Ensayo sobre la lucidez’, en la que los ciudadanos de un país imaginario, sin previo concierto, de forma tácita, se ponían de acuerdo para expresar su rechazo a todos los candidatos emitiendo en blanco su voto, ya que sus políticos y sus partidos no estaban a la altura de las circunstancias y se percibían, crecientemente, como innecesarios y muy, muy costosos, amén de insufribles. El propio Saramago señaló en una entrevista en el 2006 que la diferencia entre el voto en blanco y la abstención es la misma que separa la inteligencia de la estupidez. El acto político de votar en blanco puede tener mucha significación e impacto a medio plazo, pero eso sí, requiere paciencia.
Es muy obvio que la tendencia a votar en contra de ciertos partidos es muy marcada y va en aumento. Los afectos ideológicos están siempre presentes. Como votante de izquierda toda la vida (desencantado, eso siempre, con muy poca ilusión, la diferencia es que ahora ésta se cifra en menos 100) me resultaba muy difícil valorar siquiera dejar de votar, eso favorecería a partidos contra los que había que luchar, por responsabilidad no cabía abstenerse o votar en blanco o votar a opciones alternativas (voto no útil). Era y sigue siendo normal pensar así, pero probablemente muy erróneo. Detengámonos a observar las diferencias concretas en términos de consecuencias entre la victoria de un partido o de otro (en el contexto bipartidista actual en España y en casi todo el mundo). ¿En qué aspectos las podemos encontrar exactamente? ¿En medidas sociales simbólicas? ¿En el tono del discurso? ¿En aspectos soft de su actuación? ¿En niveles de corrupción diferentes? -ante eso yo me pregunto que es peor para la sociedad, si permitir que los políticos desvíen dinero público para sus propios intereses privados en su modalidad corrupción pura y dura o en la de sobredimensionamiento del Estado con el fin último de colocar a su ejército de afiliados y amigos , en esto último ningún partido de izquierdas o progresista puede sentirse muy orgulloso, me temo-. Será en estas cosas donde podemos ver alguna diferencia, porque, más allá de pequeños matices, el impacto y “rendimiento” (que cabe exigir) de unos y otros es nulo, insignificante, decepcionante, lamentable, patético. Etc. Observemos nuestros apegos ideológicos, tan poco útiles, tan innecesarios para realmente cambiar la sociedad. Votar en contra o votar al menos malo es perpetuar la insatisfacción, acrecentarla de cara al futuro, seamos conscientes. Ningún partido progresista puede ejercer de tal si no cambia, completamente, su estructura y su actitud.
Llegados a este punto se hace imprescindible una reflexión: todos tenemos amigos en política, grandes seres humanos, muchos son ejemplos que honran esta tarea de servicio. Poniéndose en su lugar, ¿qué cabe decirles? ¿Qué renuncien a su labor? No. Simplemente que se hagan más conscientes, más autocríticos y que luchen por crear partidos políticos que, más allá de la ideología, cumplan con el papel que para los ciudadanos deben tener. Ojalá tuviéramos claro el contenido que es exigible a los partidos, cada ciudadano debería tener sus exigencias, sería fantástico llegar a consensuarlas y enviarles un mensaje claro a los partidos, parece que el cambio no surgirá de ellos. La idea que aquí se plantea es que en este empeño explícito y a largo plazo de provocar sonrojo y autocrítica, procede también exigir, es el momento de hacerlo, en todo momento -y más en las situaciones insatisfactorias- cabe desterrar la agresividad y la pasividad y ser asertivos, decir lo que queremos. Queremos todos volver a creer en los partidos y en el sistema. Seamos sensatos y exijamos lo que en consciencia deseamos y consideramos mejor….Si exigir tiene connotaciones negativas planteémoslo de otra forma: qué elementos son imprescindibles para volver a confiar en los políticos –digámoslo claro: nadie ya confía en ellos, nadie-, para desear votarles, para volver a creer que son necesarios. El movimiento por el voto en blanco crecería mucho si planteara un marco de exigencias cuyo cumplimiento por parte de los partidos le permitiera, con el tiempo, poder desaparecer y hacerse innecesario, el objetivo es un mundo mejor, no quedarse en el testimonio. Aquí se presenta una propuesta, abierta, susceptible de ser infinitamente mejorada. Cada una de las exigencias podría desarrollarse largamente: de forma esquemática queda expuesta, como decálogo –elaborado por un no-politólogo, no-experto, sólo alguien que quiere autoafirmarse y decir lo que considera imprescindible para querer votar- , de la siguiente forma:
- LIBERTAD DE PRENSA REAL- ¿No sería ideal poder encontrar en los medios aquello que es realmente noticiable, todo lo que lo es? Parece razonable y esencial solicitar una libertad de prensa verdadera. ¿Es que no la tenemos, acaso? Mucho me temo que no. Tomemos tres ejemplos, podrían ser miles: ¿Es normal que los acontecimientos ocurridos en Islandia este año no existan en televisión o que el hediondo rescate de la banca (más allá del hecho en sí, increíble, lo del rescate es mentira, sin más, las entidades “rescatadas” en España tenían activos tóxicos en un porcentaje mínimo respecto al valor del rescate) haya dejado de ser siquiera comentado o que nadie hable de los vínculos de Obama con Wall Street, siendo tan claros e inquietantes? En términos más generales: ¿es normal que no haya en televisión un solo programa que incida sobre temáticas referidas a espíritu o a cooperación o con un discurso crítico al estado de las cosas? La población no se entera de nada, no de lo importante, afirmar eso no es una exageración en modo alguno. Los medios son y deben ser, eminentemente, educación, pero cierta y notoriamente por esta vía no se está educando ni se incita a la libertad de pensamiento o la toma de consciencia, no es una prioridad de los gobiernos, no debe ser fortuito, sabemos perfectamente que no lo es. En Internet hay libertad, esta debe extenderse a todos los medios, sobre todo en televisión, que es lo que más llega y se considera, todavía hoy, popularmente, como la verdad informativa y formativa, la que crea opinión y estado de consciencia mayoritaria. Cabe exigir, en concreto, que se acabe con el sistema de licencias públicas para existir en televisión, sería un paso gigantesco y necesario para crear una sociedad mejor y más alerta. Si un partido no está dispuesto a hacerlo es motivo suficiente para no votar, no debemos dar nuestra confianza a quién nos quiera limitar nuestra libertad de información y/o expresión, arrinconando a los alternativos (peligrosos, o sea, sensatos) .
- POSTURA ANTE LOS PODERES FÁCTICOS. El mundo no lo dirige Obama ni ningún otro político, es sabido, es innecesario extenderse en explicaciones. Los poderosos han existido siempre y han marcado el camino, pero hoy, con la globalización – o como lo ha re-acuñado Sulak Sivarksa “ el fundamentalismo de libre mercado”, descriptor más preciso del fenómeno- esta dominación es más abrumadora y con menos fisuras, más completa. No vivimos como desearíamos o podríamos , la sociedad evoluciona de tal manera que, crecientemente y de forma especial en las últimas décadas, los poderes fácticos configuran la sociedad en su beneficio y a su antojo, sin tapujos. Tras cada lacra hay gente que se beneficia sistemáticamente. La distribución de la renta no deja de hacerse menos equitativa y sufrimos terribles situaciones (falta de solidaridad, incidencia precio vivienda, dependencia del petróleo, falta de crédito para las empresas, etc, etc, etc) que son demenciales; estrictamente lo demencial es la resignación con la que se acepta. Cabe visualizar un mundo en el que los poderes fácticos estén identificados de forma muy precisa (tanto a nivel local como nacional) y en que los ciudadanos exijan a los políticos posturas y medidas /políticas claras y controlables respecto a ellos, que podrían tomar forma de carta de compromisos (por ejemplo no aceptar la venta de tabaco, sabido como es que contiene sustancias altamente adictivas, deliberadamente administradas y potenciadas). Si un partido no está dispuesto a hacerlo es motivo suficiente para no votar, no debemos dar nuestra confianza a quién no quiera defender, con uñas y dientes -y sobre todo con una base de argumentos muy sólida- los intereses de la mayoría, sin más matices. Para eso se inventó la democracia, se supone.
- FORMACIÓN / BAGAJE GERENCIAL PREVIA. Nadie puede hacer una casa sin ser arquitecto, ni realizar una intervención quirúrgica sin pasar por la Facultad de Medicina. ¿No cabría exigir un determinado bagaje gerencial para acceder a la política? Idénticamente, ¿no cabría requerir la obligatoriedad de pasar por escuelas de políticos? Sin credenciales no hay voto.
- ACEPTACIÓN DE CONSECUENCIAS PENALES SIGNIFICATIVAS EN LOS CASOS DE CORRUPCIÓN. Huelga gastar palabras y más en Baleares, ningún guionista jamás hubiese imaginado tanta (presunta) repugnancia y cutrez. Ser corrupto en política sale extremadamente barato. Menos comités éticos (je, je, je…Tony Soprano juzgando a sus colegas) y más endurecimiento –cuántico- de las penas. Si un partido no está dispuesto a hacerlo es motivo suficiente para no votar, el hedor es ya insoportable.
- LIMITACIÓN DE SALARIO Y TAMAÑO. La política no debe ser percibida como un puesto de trabajo atractivo. En esencia es servicio, es un sacrificio que nace de la responsabilidad. Salario mínimo profesional, sí, suena insensato, propuesta de un adolescente, pero mucho me temo que es la única forma de desmontar la partitocracia desde sus bases. Servir ha de tener un coste o no es servicio, es otra cosa. Querer ayudar ha de ser una vocación sentida con intensidad y generosidad, eso es política consciente. El número de políticos y cargos de confianza es otra cuestión a abordar: con una cuarta parte (digamos) de los representantes políticos y adjuntos sobra, ha de sobrar. ¿Se debería hacer un cálculo minucioso de la carga necesaria para cada país/región? Es sensato plantearlo, pero es previsible que el estudio acabara indicando que se requiere un número de políticos que triplique el actual… Exijamos frugalidad
- LIMITACIÓN DE TIEMPO. Análogamente al punto anterior e íntimamente ligado a él, la política es un ejercicio que se prestigiaría con una participación /sacrificio muy acotada en el tiempo, lo que incidiría en la participación de un mayor número de ciudadanos e impediría la creación de intereses ligados a los partidos. Más de 4 años (en cualquier puesto / acumulativo) es más que innecesario. Nadie necesita políticos profesionales, eso les sitúa fuera de la sociedad real y creando, inevitablemente, su propia agenda presente y futura.
- MANDATO IMPERATIVO A LOS ELECTORES. El mandato imperativo es la herramienta por la cual se puede responsabilizar a los políticos frente a sus electores, por ejemplo, mediante el programa electoral. Es una herramienta a través de la cual, los políticos podrían ser sancionados si incumplen lo prometido en campaña electoral. Actualmente se encuentra prohibido en la Constitución Española, al entenderse que es una garantía a la autonomía de los parlamentarios (¿?). La autoridad y la responsabilidad deben estar equilibradas, si no es así nunca se podrá confiar en ellos, la confianza es como el cristal, una vez roto ya no tiene arreglo y se rompieron demasiados cristales en nuestra joven (no) democracia.
- OTRAS MODIFICACIONES EN LA LEY ELECTORAL Y DE PARTIDOS: Igualdad de valor de votos: La ley electoral castiga a las minorías, fuente indispensable para la democracia. Lo más democrático, sin duda, es una única circunscripción para que cada voto valga exactamente lo mismo. Restricciones en el gasto electoral, que se hagan campañas low cost, vía Internet y punto. A los ciudadanos nos bastaría… menos arros brut y más detalle de programa.
- APUESTA POR LA EDUCACIÓN. De las muchas funciones del estado, la educación es la única que puede crear igualdad, futuro y consciencia. El actual 4% escaso del PIB en España es un insulto, es increíble que lo aceptemos. El máximo en Europa (8’4%, en Dinamarca) podríamos igualmente considerarlo insuficiente, debemos exigir mucho más. Si un partido no está dispuesto a hacerlo es motivo suficiente para no votar, para crear subciudadanos ya hay suficientes canales de televisión. 10% en el 2013, 15% en el 2020. Eso es futuro de verdad, y creación de personas con más consciencia. Hay que insistir: pidamos el mundo que queremos.
- DIRECCIÓN POR VISIONES. Exijámosles a los que quieren ejercer la política visiones. Sólo hay una forma de dirigir definitiva: por visiones. Yo no quiero administradores – y mucho menos contratar a 10 veces los que realmente se necesitan-, deseo políticos que aporten visiones. Si un partido no está dispuesto a hacerlo es motivo suficiente para no votar, no hay que votar a quien no nos invite a cambiar el mundo de una forma concreta. Sin visiones (micro o macro, cada uno a su nivel) no hay políticos, habría que llamarlos de otra forma.
¿Es esta una propuesta naïve? Ciertamente, pero también muy real por cuanto está referida a necesidades reales, las cuales se han planteado con un enfoque muy de mínimos, somos ciudadanos, digamos lo que queremos o eliminemos del diccionario la palabra democracia ¿Es un planteamiento propio de radicales, eterna e inconscientemente insatisfechos con todo, sin aportar vías de mejora? No es la intención y, ciertamente, en este caso, mientras el voto en blanco sea un movimiento ligado a grupos radicales y altamente politizados u organizados –en la medida en que sea así pueden tener intereses y habrá juegos del ego, o sea, tenemos el embrión de la partitocracia- su impacto será insignificante, no sería un camino a seguir. El voto en blanco debe ser sereno o no debe ser, no hace falta gritar. Debe ser invisible, neutro, amorfo, silencioso, sin colores, sólido, consciente. Buda nunca luchó contra nada ni nadie, no cabe hacerlo. Digamos lo que queremos y digamos no si lo que nos dan no es lo deseado, no hay males menores. Así ha de bastar. Vota en blanco, sé consciente. Y muévelo en facebook, porque en televisión nunca se hablará del tema y en la prensa tradicional tampoco, luego no es una opción válida. Los políticos no serán sabios, pero no son tontos, desde luego.
16 comentarios para “Política consciente y sonrojo”
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No lo entiendo.
El voto en blanco tal y como esta ahora mismo, no sirve para nada, ni que ganara las elecciones con el 90% de los votos.
La unica alternativa es la de ciudadanos en blanco o escons en blanc, para dar legitimidad al voto en blanco, este si sirve, serán cuatro años de sillas vacias, recordando al político que si mejora la forma de hacer politica, podra recuperar las sillas.
Me parece increible que aún conociendo la formación no le des el apoyo necesario.
O estamos todos juntos en esto o no va a servir de nada.
Me gustria volvieras a reflexionar, sobre el enorme esfuerzo que hacemos, nos pagamos las campañas, dedicamos nuestro tiempo libre a este proyecto, lo mínimo que nos merecemos es una oportunidad.
yo como 20000 personas en cataluña lo tengo claro ahora y siempre mi voto para escons en blanc- ciudadanos en blanco.
Ser responsable y votar en blanco????.
Si se entiende responsabilidad como el acto de reafirmar a la clase política…..seamos responsables y votemos en blanco.
Si responsable es querer cambiar las cosas, el camino es ciudadanos en blanco y escons en blanc
El voto en blanco favorece el bipartidismo ya que aleja a los partidos minoritarios de alcanzar el porcentaje mínimo para tener representación parlamentaria. Considero que el título de este artículo es nocivo para la ciudadanía. La interpretación del voto en blanco es equivocada o por lo menos el mensaje que el señor José Saramago quiere lanzar es ambiguo. Los votos en blanco se contabilizan, de manera que si un partido debe alcanzar un 3% de los votos para tener representación y el voto en blanco contabiliza, para nadie pero cuenta, entonces ese 3% estará mas alejado para el minoritario. Además de estar participando en un sistema electoral que estimula el monopolio del poder en los PPSOE, primos hermanos que de ves en cuando tienen alguna diferencia…nada importante.
Los ciudadanos nos sentimos defraudados con todos los políticos, pero debemos intentar, que si somos capaces, aportemos entre todos, algunas simples ideas para reducir el número de personas y familias que se encuentran en al paro.- Si hay dinero para darles a los Bancos, y pagar los fabulosos sueldos a los Gobernantes, y ademas abonar las miserables cantidades para los parados que lo perciban.- Y tantos otros que no perciben nada. Como no atender a las pequeñas empresa, que son las creadoras de empleo, ayudandoles con el cincuenta por ciento de los salarios, que paguen a sus empleados, detrayendolo del cien, que tendrían que abonar, al estar parados, y reducciendoles la cargas sociales, para que sigan en activo, trabajando y produciendo, para que puedan seguir cotizando. Esto tan sencillo nuestros dirigentes por lo visto no son capaces. no tenemos todo lo que nos merecemos, pusto que lo aceptamos, por la imposición. Angel
Creemos en la necesidad de un cambio en todos los sentidos, en estos momentos posiblemente salga el p.p. pero si no estudian su mejor hacer, es seguro lo seguiremos teniendo crudo, acaso será necesario ese voto en “blanco”, para que tomen conciencia de la necesidad de cambio de mentalización. Angel
En su momento el gobierno central se encargaba de la concentración de recaudaciones, que luego repartia a su manera, después se crearon 17 Comunidades, y estas a su vez, realizan el reparto, concentrando y distribuyendo, con la parte del Leon, para su propia dirección, inclusive si pueden mermando cualidades de sus demarcaciones para enaltecer su propia egolatría capital. Como no hay nadie que controle este tipo de cosas. Angel
Yo pienso que esta constitucion y este sistema de votaciones que tenemos en España deverias de cambiarse y no dejar que los politicos nos gobiernen a sus antojo como si fueramos marionetas articuladas. Los politicos cuando vas a entender que no se puede jugar con los sentimientos y con lo que piden los ciudadanos españoles, se entiende de que si yo no quiero ir a votar y me abstengo es porque no me gusta los politicos de mi ciudad, no gusta que un politico sin estudios universitario sin ideas politicas, sin proyecto ninguno y se presente como diputado, senador, concejal, etc. O simplemente porque no me gusta el dinero que se gastan en las elecciones con la crisis y el paro que hay en España. Mi voto de abstenencia no se lo pueden repartir entre todo los partidos que se presente en mi ciudad. Mi voto de abstenencia es para que los politicos que yo confie hace 4 años es para que ellos esten en paro como yo y puedan vivir con la miseria que el estado me dan a mi. Como este gobierno no cambiaras esta leyes ni hoy ni mañana mi mejor castigo para todos los politicos es votar en blanco. Un saludo
Mi mejor castigo para todos los politicos es que se vean todos ellos en el paro, votar en blanco es darle una bofetada sin mano. Un saludo
Apreciado Antonio,
Desgraciadamente, con tu voto en blanco sólo conseguirás favorecer a los partidos mayoritarios.
Puedes leer las razones en el siguiente enlace:
http://wiki.nolesvotes.org/wiki/Voto_en_blanco
Un abrazo
… el mejor artículo (político, si se acepta) que he leído nunca …
Me parece buenisimo el articulo.
Viendo los comentarios me gustaria precisar que si un votante que tradicionalmente vota a uno de los partidos mayoritarios decide votar en blanco, no tendra efecto sobre los partidos minoritarios. A los partidos minoritarios solo les afectaria negativamente una entrada masiva de votantes, pero daria igual que votaran en blanco o a los grandes partidos. Esto es debido a que el porcentaje minimo de votos para tener representacion (5%) se aplica sobre el total de votos.
Lo importante no es quién gane, da igual quén lo haga. Creo clave en el artículo la reflexión sobre la falta de consecuencias de si gana uno o si gana otro, o así lo pienso como autor del mismo. Sus guerras -las de cualquier partido- no son las nuestras. Lo esencial es cambiar el sistema y crear un sistema político que pueda incidir sobre cosas priomordiales: el futuro de nuestros hijos, la distribución del poder, la justicia real, retomar el control de nuestro destino…. No importa demasiado quién administre el sistema nefasto e inútil que tenemos. Las cosas que ahora se debaten ( a nivel autonómico) me afectan, como a todos, pero me importan un pimiento. También creo que sería bueno consensuar un decálogo poderoso de exigencias a todos los partidos, es la parte final del artículo.
A nivel local -soy de un pequeño pueblo en Mallorca- votaré, hay gente con ganas de trabajar y luchar, con eso basta.
Es obvio que mucha gente seguirá votando “en contra”, en fin, feliz voto sin esperanza, feliz voto sin ilusión…..
Saludos a todos
Ante la desfachatez de todos nuestros representantes, ya no hablo de izquierda ni de derecha, de todos. Creo que debemos de buscar un modo de castigo, bien con un voto en blanco, bien con un voto nulo, pero con un claro mensaje de porque se emite el voto nulo a sabiendas. Y creo que si buscamos un lugar de encuentro para todos los españoles que nos sentimos engañados, timados y sin ilusion por la politica actual, y hacemos de ese lugar un claro y fuerte ejemplo de oposicion, a toda politica que no mire por el pais en conjunto y por los ciudadanos individualmente, conseguiremos que se nos escuche. Posiblemente no en estas elecciones, pero sera sin duda una gran arma para un futuro proximo. Tenemos una red de comunicacion que en el 2004 dieron la vuelta a unas elecciones, hagamos lo mismo desde ahora, votemos en blanco, votemos nulo con un claro mensaje y abramos foros de participacion ciudadana, donde nos podamos hacer fuertes.
os habéis parado a pensar que hay una enorme cantidad de personas que no entienden, que no saben, que se lian a la hora de hablar de porcentajes, a la hora de intentar entender a quien puede beneficiar su voto. personas que sencillamente no han sido educadas y que sencillamente estan hartas de todo esto… que lo único que quieren es trabajar y vivir decentemente y sin agobios… que un párrafo de mas de cinco líneas les resulta incomprensible se trate del tema que sea……
os habéis parado a pensar que en este pais una inmensa mayoría de votantes no entiende casi nada de política, no sabe lo que es una democracia, no tiene criterio propio ni sabe pensar por sí mismos….
cada persona un voto… cierto!!!!!…pero……
os habéis parado a pensar que hay miles y quizás millones de personas en nuestro pais que no pueden comprender los razonamientos sobre el voto en blanco, nulo o la abstención…
os habéis parado a pensar que hay millones de votantes que por unas u otras razones no han sido realmente educados en el pensamiento crítico y razonado, en la comprensión y objetividad…. que se fijan y se seguirán fijando en lo superficial porque no son capaces de profundizar……
ya hace años se sabía, se veía que esto no era una democracia… por eso no voto… así de sencillo… y ahora que nadie intente convencerme a quien puede beneficiar mi abstención
¿los votos en blanco no se computan de ninguna manera según la Ley d’Hont? ¿Alguien sabe? Según d’Hont el número total de votos no cuentan por ningún lado. Es decir, si se eliminan del reparto de escaños los partidos de menos del 5% de votos y luego se hace una serie de divisiones para asignar los escaños por provincia según los votos de cada partido, ¿donde quedan los votos en blanco?
Estoy con pepe, creo que coincide en mucho con mi pensamiento, esto es una democracia inventada y forzada, con todo lo malo que tiene que venga como el remedio a una dictadura, de ahí que no interese en fomentar el pensamiento crítico y democrático. Esta supuesta democracia lleva 30 años igual, sin ningún cambio o intento de mejora.
Si de verdad fuera una democracia, no sería tan inmovilista, no atacaría a los que son críticos con ella y en definitiva estaría tan lejana del sentir de la mayoría.
Esta no es una democracia y por lo tanto no voto, ya que, votar sería aceptar que es una democracia, y no me puede convencer nada, ya que, caeríamos en lo que todos criticamos, la opción menos mala.