Sólo se ve bien con el corazón; lo esencial es invisible para los ojos. — Antoine de Saint-Exupery

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Qué nadie pase hambre en la ciudad

Asociación Zaqueo, al lado de los más necesitados.

Por Alberto D. Fraile Oliver

voluntarias de Zaqueo por TONI MARCUS [640x480]

Desde principios de año la gente que acude a la asociación Zaqueo solicitando algo que llevarse a la boca se ha doblado. De unas 80 personas al día que acudían a principios de año, se ha pasado a 160 en pocos meses.
Los más necesitados se pueden acercar al comedor situado en la Plaça Es Mercadal del centro de Palma para recoger comida y tomar algo caliente. Cada día se reparten más de 400 bocadillos y un par de veces a la semana hay comida caliente. Pero siempre, siempre, hay algo que ofrecer a quien no tiene para comer.
Al caer la tarde, después de repartir la comida, se recogen la mesas y el comedor se transforma en un dormitorio que puede acoger a unas 15 personas que se refugian del frío y de la noche. Se disponen unas colchonetas en el suelo y hay mantas para todos.

cola de usuarios ante el comedor de Zaqueo por Toni Marcus [640x480]
Por allí pasan 3 o 4 voluntarios al día que se encargan de repartir la comida y tener el local limpio. Ángel Prades es el coordinador y el encargado de que nadie se quede sin comer.

Los toxicómanos son uno de los colectivos más necesitados. Sus historias suelen ser comunes: sucede una desgracia, una fracaso y se recurre a la droga para olvidar… hasta que llega un momento en que quedan atrapados en la trampa de la dependencia y la miseria.

- La mayoría de los toxicómanos son buenas personas que han tenido problemas familiares. – Cuanta Ángel.- Los padres no les quieren y no encuentran trabajo. Son buenos chicos pero todo el mundo les desprecia. Si vienen a pedirte un trozo de pan y les abres la puerta, también les abres el corazón y lo agradecen mucho.

El reto de Ángel y todos los voluntarios de Zaqueo es que cada persona que pasa por allí se pueda llevar algo de comer. Nunca le dicen que no a nadie. Tiene una pequeña despensa para los días punta. Esos días en que la gente con dificultades parece aumentar. Por allí pasan inmigrantes, toxicómanos, alcohólicos, gente que se ha quedado sin trabajo y sin paro, gente como tú y como yo que están pasando una mala racha… También llegan algunas familias con niños.

- Cuando vienen niños, se me parte el corazón. Hecho mano de lo que haya y se lo doy. Ellos son los más importantes. – reconoce Ángel.

Ángel Prades y Ana Ortiz de Zaqueo voluntraios de Zaqueo

Ángel Prades y Ana Ortiz de Zaqueo voluntraios de Zaqueo

La vida de Ángel depende del teléfono móvil. Mientras estamos hablando le llaman de una panadería para que pase a recoger la bollería que les ha sobrado. Ángel se sube a la furgoneta y parte para a hacer la recogida. De camino se para a dejar una manta cerca del Parque del Mar. Allí pasa la noche un chaval toxicómano que no llega a los 40 años. Ángel conoce muy bien donde está cada uno de los sin techo de la ciudad y cuando tiene algo que les pueda ser útil se lo lleva. El frío ha llegado y la humedad se cala hasta los huesos en la madrugada.

El drama de vivir en la calle contado en primera persona


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