El que pretende enriquecerse en un día, sé vera apremiado todo el año. — Leonardo Da Vinci

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¡Quiero estar sano, doctor!

Una reflexión en torno a qué significa tener salud

Por

Pedro Pascual Sancho

Naturópata

Generalmente confundimos estar sanos con la ausencia de síntomas o con tener unos parámetros analíticos correctos. Estar sano es un estado equilibrado entre el pensar, sentir y actuar. Esto va más allá de las creencias que cada uno pueda desarrollar. Ir construyendo una línea coherente entre lo que pienso, lo que digo y lo que hago es fundamental para establecer ese equilibrio. Un equilibrio que nos puede permitir contactar con nuestra esencia o alma desde donde podemos realizarnos como seres humanos y contribuir en la evolución.

Un estilo de vida sano se podría resumir diciendo que sea con sentido común. Es decir, llevar una vida de moderación en todos los aspectos, darnos cuenta de lo que hacemos, cómo lo hacemos y para qué lo hacemos. Eso nos puede llevar a darnos cuenta de que muchas veces somos como autómatas que actuamos por impulsos, por expectativas y objetivos que a veces no son tan necesarios o no van acordes a la verdadera necesidad. Hacernos responsables de nosotros mismos ya genera salud. Ser responsables es actuar de la forma más adecuada posible según las circunstancias que nos toca vivir y respetando nuestras capacidades. No tiene nada que ver con el ser perfectos, ni hacerlo todo bien, ni tampoco con conseguir los objetivos marcados. Hacernos conscientes de lo que pensamos, ya que aquello que pensamos e imaginamos para bien o para mal, nuestro organismo lo transforma en sustancias bioquímicas endógenas que van generando una reacción tanto física como emocional y por lo tanto influye directamente en nuestra salud y en cómo nos relacionamos con nosotros mismos, con los demás y con la vida en general.

Rocío Fraile

Médico

La salud es la capacidad de un organismo para responder adecuadamente a una amplia gama de desafíos de forma que se garantice el mantenimiento del equilibrio y de la integridad. La enfermedad representa un fallo en la adaptación al desafío, una alteración del equilibrio general y un desgarro en el tejido del organismo. El origen de la enfermedad es aquel desafío para el cuerpo que éste sea incapaz de enfrentar, ya sea una sustancia dañina o un sentimiento negativo. La enfermedad es un proceso inestable, un patrón de relaciones no armónicas. Cuando las defensas se debilitan y se agotan los recursos, conspiran una multiplicidad de factores para permitir la enfermedad. Es importante recordar la máxima que dice: “El hombre no está enfermo porque tiene una enfermedad, pero tiene una enfermedad porque esta enfermo”. La enfermedad es un maestro.

Un estilo de vida sano es aquel que mantiene los cuatro planos del ser: el físico (debemos cuidar la alimentación, hacer ejercicio…), el emocional (cuidar nuestros sentimientos ), el mental (cuidar nuestros pensamientos) y espiritual (cuidar nuestro cuerpo energético). Este último es muy importante porque es allí donde la mayoría de las veces se originan las patologías

David Biddle

Dr. Quiropráctico especialista en N.S.A.

Estar sano es tener en pleno desarrollo todas tus facultades físicas, emocionales, mentales y espirituales, para disfrutar plenamente de la vida y poder realizar al cien por cien, tu propósito aquí en la Tierra.

La gratitud es una herramienta muy potente para cambiar nuestra consciencia hacia un estado que impulsa la salud. Fomentar el respecto hacía uno mismo, las personas que nos rodean, y luego hacía la naturaleza y el planeta, forman la base para la acción correcta que desarrolla la salud para todos.

La salud nace de la suma de las decisiones y acciones que tomamos en cada instante de nuestra vida. El estado de consciencia en lo cual nos encontramos, influye directamente en nuestras decisiones y acciones, así es el factor más importante para el organismo sano.

Por ejemplo, si nos encontramos en la consciencia de  “supervivencia” (donde se encuentra la mayoría de la población) existen una serie de cambios fisiológicos que nos empujan a reaccionar a todo como si fuera una amenaza. Solo podemos pensar y actuar a corto plazo. Hacemos las cosas que nos gratifican en el momento, sin tener consciencia de las consecuencias.  En este estado no podemos escuchar bien los susurros (señales) de nuestro cuerpo, que al fin tienen que llegar a gritos (enfermedad).

Una vez nos damos cuenta de nuestro estado de consciencia, se puede cambiar a estados que fomentan la salud, en lugar de perjudicarla, con el resultado de vaciar los hospitales y sanar incluso el planeta.

Amelia Serrano Gual

Osteópata y Maestra de Osteopatía

Estar sano es hallarse en el punto de equilibrio físico, mental y espiritual, que te permite disponer de tu energía para desarrollar tu vida en todos sus ámbitos. El mejor estilo de vida para mantener la salud es aquel que más se aproxime a la biología de las personas, ya que ir en contra de nuestra biología, siempre dejara huella en la salud.

Llevo 20 años dedicándome a la prevención de la salud. He visitado países de todo el mundo en los que he visto estilos de vida muy distintos, pero en ninguno faltan enfermos o “salud alterada” y de lo observado concluyo que el sistema mental de creencias no siempre está en armonía con la biología y, lo que es peor, que ese sistema de creencias ni siquiera es propio. Las personas han de creer en si mismas y descubrir su gran potencial.

Para mantener la salud uno ha de estar preparado para entender donde ha errado y corregir lo antes posible. Cada vez que se altera el equilibrio puede dar lugar a una alteración de la salud en mayor o menor medida y eso ocurrirá en algún momento de nuestra vida. Hay que cuidar el cuerpo físico mediante el ejercicio y la alimentación. Y también la mente para que esté a nuestra disposición y no sea el miedo quien dirija nuestros pasos. Hay que cuidar el espíritu que nos serena y templa, descubriendo el amor incondicional. Para todo ello no existe ninguna fórmula que pueda generalizarse a todo el mundo, pues cada ser es único y tendrá que hallar su forma de encontrar su propio equilibrio adecuado a cada etapa de su vida.

Johannes Beckmann

Médico Psicoterapeuta, experto en medicina Psicosomática.

María Carmona Sánchez,

Terapeuta Gestalt y Constelaciones Familiares.

Estar sano significa estar en equilibrio a nivel físico, mental, emocional y espiritual. Concibo el equilibrio no como algo estático sino como un estado de movimiento y experiencia constante, un pendular creativo entre el caos que es la experiencia, y el orden que es la reflexión.

Estar sano no implica no tener enfermedades sino saber manejar la enfermedad adecuadamente en función de un crecimiento personal, buscando el mensaje del síntoma en vez de intentar erradicarlo. Tal y como no hay orden sin caos, no existe la salud sin la enfermedad.

Como dice Bert Hellinger, “Las enfermedades son a veces embajadoras del amor. Si las dejamos llegar, tal vez se vuelvan amistosas.”

Un estilo de vida adecuado es aquel que nos lleva a respetar nuestras necesidades y a saber escuchar nuestro cuerpo y nuestro interior a través de esas señales que, a modo de síntomas o enfermedades sabiamente nos muestran dónde debemos poner la atención.  Con estilo de vida, no sólo me refiero a cómo nos alimentamos, respiramos y nos movemos, sino a la forma de pensar y de sentir, y en especial a nuestra forma de manejar las emociones, como son la rabia, el dolor, la tristeza, la euforia y la preocupación, entre otras.  La represión de nuestras emociones con frecuencia nos lleva al sufrimiento y a la enfermedad. A esto se refiere la máxima que en Medicina Psicosomática dice: “Cuando el alma calla, el cuerpo grita.”

Como médico y especialista en Psicosomática postulo que el buen manejo de los grandes conflictos, de las situaciones límite o traumas y la elaboración de contenidos reprimidos que se guardan en el inconsciente individual o familiar es el mejor seguro de vida y el mejor promotor de salud.

Mari Carmen Pérez

Terapeuta Antaya – Reiki y Ayurveda

Estar sano es estar en un estado de bienestar, abierto y en equilibrio contigo mismo y con el universo. La palabra “sano” no solamente se refiere al estado físico de la persona, somos mucho más que esto. Una persona está sana cuando se siente bien físicamente, cuando mira la vida de manera positiva, cuando tiene el corazón abierto y es capaz de sentir amor y compasión.

Un estilo de vida equilibrado por una parte se cuida del cuerpo y por otra del espíritu. Cuidar la dieta, no solamente visto desde el aspecto estético, sino desde el aspecto saludable. Según la Ayurveda, la dieta es de vital importancia. Teniendo en cuenta que nuestra constitución puede variar de una persona a otra, hay que cuidarla y ser bien conscientes de lo que nos conviene.

También podemos hacer ejercicio físico, yoga, dar largos paseos donde nos impregnemos de naturaleza, hay que amar a la Madre Tierra, sentir la sensibilidad y la belleza que hay en ella. Abrirnos a los demás hace que nos sintamos bien, un estilo de vida adecuado para mantener la salud incluye el relacionarme con otra gente. ¡Participar de la vida y no verla como si pasara ante nosotros una película!

No olvidemos que se abre ante nosotros una etapa donde además de la parte material también se dará cabida a la parte espiritual.

Antonio Brines Ballester.

Diplomado en Podología, Reflexologia y Lectura de Pies.

Físicamente se muestra la salud como un equilibrado funcionamiento de los órganos y los sistemas del cuerpo. Emocional y energéticamente la salud se manifiesta como una capacidad de fluir, es decir de que la energía circule por meridianos, canales y chackras sin bloqueos importantes y que podamos sentir y expresar nuestras emociones con cierta espontaneidad. Mentalmente se muestra como orden, discernimiento y claridad en nuestros esquemas de pensamiento. Espiritualmente la salud se manifiesta en nuestra conciencia como una suave guía y un ancla silenciosa en el Espíritu Universal.

Lo que alivia a una persona a otra puede enfermarla. Por eso considero importante el auto descubrimiento. En la medida que nos mimamos en los puntos débiles y que desarrollamos las áreas donde nuestro potencial de nacimiento es mayor, somos más sanos y más felices. Como regla general el respeto de nuestra naturaleza física en conexión con la Naturaleza y de nuestra naturaleza psíquica en conexión con el resto de la Humanidad son los dos ingredientes básicos para ello.

Es muy importante respetar las necesidades del organismo: descanso, actividad física, evitar la sobrecarga de tóxicos y un drenaje o limpieza interna a fondo cada año.

Después, tener en cuenta que los bloqueos emocionales y mentales terminan manifestándose en el plano físico si no se hace nada con ellos.

Por último, dado que la alegría es el factor sanador más importante y que compartiéndola con otros es como se expande, ir en busca de lo que nos realiza como Seres Humanos.

Teresa Ramos Díaz

Sexóloga – Terapia pareja y educadora social.

El polinomio de estar sano: bio-psico-social-espiritual, también se ha tenido que actualizar en el ámbito de la salud sexual. Ya no nos sirve solo aquella idea de que la salud sexual tenía 3 niveles: Biológico, psicológico y sociológico y sus fines: la reproducción, el placer y la comunicación. Desde la corriente humanista añadimos otra: el erotismo.

Estar sano en sexualidad será cómo vivimos, nuestro género (roles con los que nos construimos siendo mujeres o varones); nuestro sexo (como parte anatómica en los genitales); nuestra capacidad de reproducción (sin que ello implique tener descendencia); nuestras relaciones con las demás personas (amistades, familia, pareja); y nuestra erótica (sensualidad y el contacto con los sentidos).

Para mantener una salud sexual idónea necesitamos reaprender una nueva sexualidad, tanto los hombre como las mujeres. Los hombres actualmente se encuentran muy desorientados en sus relaciones sexuales, y las mujeres estamos perdiendo el contacto con la natura y con las emociones, y vamos teniendo relaciones más “masculinizadas”.

Una vida sexual hacia la escucha de la persona que tenemos delante, el autoconocimiento de nuestro cuerpo, el autocuidado en la higiene, mantener el contacto de todos nuestros sentidos en todo lo que nos rodea (desde el placer del olor del mar, hasta el suave sentir de las manos con la persona amada), un equilibrio en la pirámide de alimentación, hidratación y hábitos saludables; buscar una parte espiritual de cómo queramos compartir y vivir nuestra sexualidad, etc. serán sin duda ingredientes que nos favorecerán a nuestra salud sexual.


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2 comentarios para “¡Quiero estar sano, doctor!”

  1. Caoimhe Armeñanzas dice:

    Felicitaciones por este artículo!!!…me encanto

  2. mas que un comentario es una suplica de ayuda soy una mujer de la tercera edad y necesito con urgencia una cirugia muy delicada acudo a este medio porque soy una prsona de escasos recursos si alguien puede ayudarme favor contactarme al telefono 5283236 en medellin antioquia colombia muchas gracias y que dios los bendiga

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