10
octubre
2011
Responsabilidad
Por Xavier PujadasDecíamos ayer… como dicen que dijo Fray Luis de León tras 5 años de ausencia de su cátedra. Siempre me han hecho gracia estas citas históricas:cómo podemos saberlo? Acaso lo dejó escrito? Tal vez lo escribió algún “alumno-fotocopiadora” de esos que toman apuntes al pie de la letra? O es que dicen que alguien dijo que uno le comentó que un primo de su cuñado lo oyó? En cualquier caso, disculpen mi ignorancia supina.
Hablaba yo en mis últimas intervenciones sobre cómo la continua y necesaria toma de decisiones nos va definiendo y determinando. Hoy veremos la cara B de este asunto (sí, como bien sabes, en la Zona Gris todo tiene su cara B): la responsabilidad.
Cada opción que elegimos conlleva una responsabilidad. Por el simple principio de acción-reacción, todo tiene sus consecuencias, independientemente de cuán mejores o peores las juzgamos. Así pues, cualquiera de nuestras decisiones vitales afectará a todo cuanto nos rodea: el planeta, la energía, las personas que comparten nuestro espacio y tiempo, las que lo ocuparán más adelante, y un largo etcétera.
Tenemos una responsabilidad para con todo ello. Y por supuesto, de igual modo también adquirimos una responsabilidad con nosotros mismos. Si aceptamos que todo lo que proyectamos al Universo tarde o temprano nos será devuelto con intereses, cualquiera de nuestras elecciones cobra una relevancia infinita, aunque sea a un nivel sutil. Atención, porque ese fenómeno incluye la acción y la omisión.
Sin embargo, muchos de nosotros vivimos como si nada importara. A menudo desconectamos la consciencia y activamos el modo automático, frente al televisor, en el trabajo o incluso conduciendo (cuántas veces te encuentras al volante y pensando “qué demonios ha ocurrido en el último Km?”). O dejamos que otras personas guíen nuestra vida, regalándoles nuestra voluntad y nuestras elecciones (pero no nuestra responsabilidad, cuidado). O elegimos precisamente ser irresponsables, y actuamos sin pensar, unas veces alegremente y a botepronto, tal vez por desconocimiento, otras porque nos puede la ira, o la desesperación, o porque caemos en provocaciones.
Lo cual no es bueno ni es malo, pues es parte de nuestra naturaleza humana imperfecta, en este plano físico de experimentación que hemos elegido morar. En mi opinión, simplemente hay que ser conscientes y, eso sí, asumir las consecuencias de forma responsable…


Esta entrada fue escrita el Lunes, octubre 10th, 2011 at 8:09 pm y está archivada bajo las categorías La zona gris. Puede seguir los comentarios a esta entrada a través del RSS 2.0. Puede dejar una respuesta, o un trackback desde su sitio web.