No hagas de tu cuerpo la tumba de tu alma. — Pitágoras

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Una aproximación a la Terapia Gestalt

Volver a la autenticidad

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PensamientoImagina esta situación. Me encuentro en un momento difícil de mi vida, las dudas me invaden y quiero compartirlo con alguien. De repente pienso en un viejo amigo, aumenta mi temperatura corporal, surgen recuerdos agradables de mi último encuentro con él. Pese a ello, el temor de mostrarme frágil me impide coger el teléfono.

Aquello que llamamos experiencia es un flujo de información procedente de diferentes canales (percepciones sensoriales, emociones, pensamientos…) que adquiere significado cuando seleccionamos parte de su contenido bruto y lo comparamos con vivencias pasadas. Todo este proceso sucede a gran velocidad y en su mayor parte de manera inconsciente. Asimismo, en el proceso tendemos a obviar aquellos datos que nos apartan de nuestra zona de confort, de aquello que para nosotros resulta agradable-cómodo-conocido.

El resultado de todo ello es que nuestra estructura psicológica nos incita a dar más importancia a lo que no se corresponde con nuestras expectativas que a aceptar y disfrutar aquello que hay. La culpa y la vergüenza son claros ejemplos de esta situación. Cuando estamos en la culpa o la vergüenza lo que realmente vivenciamos queda ensombrecido por lo que creemos que deberíamos vivenciar.

¿Qué precio pagamos por mantenernos en nuestra zona de confort? Desatendernos y volcar nuestras energías en los otros puede ser una buena manera de evitar plantearnos qué nos impide estar a gusto en el mundo. Buscar pareja a cualquier precio para no afrontar la soledad tampoco es una situación infrecuente. ¿Cuánta tristeza, miedo, rencor y amargura hemos acumulado por comodidad inconsciente?

La Gestalt es una invitación a experimentar todos los matices de la existencia, tanto los placenteros como los dolorosos. Esta invitación conlleva un riesgo y una recompensa.

El riesgo es atreverse a sostener el vacío que se genera cuando dejamos que el contenido de la experiencia se vaya formando poco a poco, sin apresurarnos a encasillarlo en las respuestas automáticas y expectativas que nos mantengan en nuestro espacio de confort.

La recompensa es que nuestros pensamientos, sentimientos y emociones caminan en la misma dirección y podemos conectar con nuestras necesidades reales. ¿Cómo orientarnos si desconocemos nuestras verdaderas preferencias? Este desconocimiento es la fuente de muchas vidas desaprovechadas.

La función del terapeuta

CuadroAl focalizar la atención en el presente la Terapia Gestalt nos permite tomar consciencia de las estrategias que utilizamos para apartarnos de nuestra experiencia más genuina.

El terapeuta gestáltico no asume el rol de yo sé lo que a ti te pasa, lo que tu debes hacer es. Su función es otra. Su cometido consiste en indicar cómo interrumpimos el contacto con nuestras necesidades. Una vez que nos damos cuenta de ello, entonces podemos hacernos responsables de nuestra historia personal.

Me doy cuenta que el trabajo está destruyendo mi vida familiar. Quizás ahora no sea un buen momento para cambiar, pero a partir de aquí puedo dejar de comportarme como una víctima y empezar a buscar alternativas.

Decidir hacernos responsables de nuestra propia vida nos facilita pasar del sufrimiento al dolor. El sufrimiento llega cuando no aceptamos los pesares que el destino nos depara y los convertimos en el eje de nuestra biografía. En cambio, en el dolor asumimos los reveses y de este modo los transformamos en una parte más del día a día.

La conexión pasado-presente-futuro

Las heridas del pasado pueden proceder de ámbitos muy diversos: vida intrauterina, parto, infancia temprana, padres ausentes… La Gestalt no persigue indagar en estos hechos para convertirlos en explicaciones de la actualidad. Su intención consiste en estar atento a cómo se manifiestan en el presente para no evitar el padecimiento que nos producen y así poder reconciliarnos con él.

En relación al futuro, el objetivo de la Gestalt no es introducir cambios para lograr objetivos, sino respetar el curso de la experiencia genuina. Sin embargo, este respeto permite que los objetivos vitales estén enraizados en nuestras auténticas prioridades.

El trabajo con los sueños

CorazónEl trabajo con sueños es uno de los puntos más fascinantes de la Gestalt. No hay interpretación. La persona narra el sueño con todos los detalles que pueda recordar; y lo narra en primera persona, como si estuviera ocurriendo en este preciso momento. Acto seguido elige tramos del sueño y los escenifica, como en una representación teatral. Entonces empieza la descodificación.

En Gestalt los sueños son considerados como mensajes existenciales depositados en el cuerpo cuyo verdadero sentido sólo puede ser captado por el soñante movilizando su propio organismo.

Me sitúo en postura erguida con los brazos extendidos para representar el viejo roble que apareció en mi sueño. Al cabo de poco tiempo mis piernas empiezan a temblar y salen lágrimas de mis ojos. De repente en mi cabeza aparece la imagen de mi hermano y me doy cuenta de un asunto familiar sin resolver que reclama mi atención.

Esta manera de examinar los sueños activa un desciframiento activo, repleto de sorpresas y belleza.

La Terapia Gestalt ante todo es una manera de vivir, una actitud basada en la experiencia plena del momento presente. Esta definición, que a primera vista puede sonar a simple licencia poética, tiene unas implicaciones prácticas de profundo calado.


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