Así como el hierro se oxida por falta de uso, también la inactividad destruye el intelecto. — Leonardo Da Vinci

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Tómate un año para pensar

Gap Year

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Gap year¿Tomarte un año sabático entre la Selectividad y la Universidad? ¡Estás loco! Nunca volverás a coger el hábito de estudiar. Ni las ganas. Entonces, ¿por qué lo hacen buena parte de los estudiantes del noerte de europa, sobretodo los anglosajones? ¿Por qué algunos rectores de universidades norteamericanas hasta proponen que tomarte un año sea un requerimiento para la admisión?

Estamos hablando del Gap Year, que aquí podríamos llamar Año Puente, Año Pre-Universitario, Año Sabático, Año Paréntesis, Año de Consolidación, Año de Barbecho, Año en Colores, …. Se trata de unos meses de formación no académica, normalmente entre el Bachillerato y la universidad (o antes de un posgraduado o primer empleo) viajando, colaborando con proyectos de ONGs o investigando algo que te apasiona. A saber: ejercitar aquello que se te ha atrofiado con tantos años de empollar. Entre los comités de admisión de las universidades y los cazatalentos empresariales del Reino Unido, una experiencia así en tu currículum es altamente valorado. Aquí todavía no.

¿Para qué sirve tomarse un año?

Sirve para desarrollar la personalidad, ver mundo y madurar fuera de la estructura institucional o familiar: cambiar de chip, conocerse a uno mismo, aprender y sentirse útil para luego poder aprovechar mejor y aportar más a la vida universitaria y con una base de independencia.

Es un tiempo para reflexionar sobre tu futuro, tu carrera o vocación. España está a la cabeza de la UE en cambios o abandonos de carrera universitaria porque ésta se suele decidir apresuradamente bajo la presión de los exámenes, y más si apruebas selectividad en septiembre. Las tutorías de orientación en bachillerato apenas contemplan la opción del Año Puente.

Con este tiempo de exploración personal, el estudiante tiene una base de autoconocimiento y de experiencia sólida para decidir su propio futuro en vez de cumplir las expectativas de los demás. Así acertará mejor su vocación universitaria (o puede que no-universitaria) y no hará perder tiempo y recursos a sus padres, compañeros de carrera, profesorado o el Estado.

Si estás considerando esta opción, no improvises; es muy importante tomartelo en serio, preparar y estructurar el año como si fuera un plan de estudios. Tampoco es recomendable tomarte ese año sin haber aprobado primero la selectividad. No se trata de un año de juerga o de liberarse de los padres sino de una oportunidad para conocer otras culturas, de contribuir un mundo mejor apuntándote a un proyecto humanitario, medioambiental, incluso arqueológico; de practicar idiomas, de salir del nido con un propósito concreto y de aprender a gestionar tu propia vida. Puede que te dé tiempo también para sacarte el carnet de conducir o un título de primeros auxilios, trabajar en algo interesante, apuntarte a un curso de crecimiento personal o aprender alguna técnica terapeutica, hacer el Camino de Santiago… Y si la experiencia te acaba orientando hacia una carrera que exige mejores cualificaciones, puedes dedicar un par de meses a subir nota en el examen de selectividad siguiente.

Tomarte un año te ayuda a aclarar una confusión vocacional, pero también es muy positivo si ya tienes las ideas claras: puedes dedicarte a vivir una experiencia relacionada con tu carrera escogida. Según Collegeboard, una plataforma de más de 5000 universidades y centros de EEUU, la inmensa mayoría de los que se toman un año siguen con sus estudios universitarios y le sacan mejor provecho.

Los jóvenes baleares, a pesar de su contacto con el turismo y la inmigración, se mueven menos que los peninsulares y tienen una visión más estrecha del mundo. Una asignatura pendiente es aprender a comunicarse fuera del ambiente cómodo de la familia o pandilla, saber expresarse ante personas o situaciones desconocidas. Viajando aprendes a vencer los miedos, a comprender y hacerte entender, a disfrutar de los retos de la vida, de sacarte las castañas del fuego– herramientas muy útiles para la etapa universitaria. En fin, todos los beneficios de la Mili sin la humillación ni el aburrimiento.

¿Porqué apenas se practica el Año Puente en España?

“Las carreras ya suelen ser más largas que en el resto de Europa” pensarás, “entonces ¿para qué alejarme del título un año más?” De entrada, la nueva Ley Universitaria las acortará. Y tomarte un año de reflexión puede ahorrarte un año o dos de carrera equivocada, con la consiguiente desilusión que, ya hemos visto, conduce al abandono de la universidad. Algunas universidades extranjeras valoran una buena experiencia sabática casi tanto como los resultados académicos; aquí de momento la plaza depende únicamente de la nota académica. Habrá que abrir camino para que se valore también la persona, su interés y su madurez.

Muchos padres y profesores de Bachillerato temen que en un año no-académico se pierdan los hábitos de estudio. Sin embargo, los hábitos de bachillerato poco tienen que ver con los de la universidad –incluso pueden suponer un lastre– mientras que la madurez, la claridad de vocación y ganas de conocimientos compensan con creces esa pérdida que, por otra parte, se recupera rápidamente.

Los estudiantes tienden hacia una carrera según lo que se les da bien en Bachillerato o lo que tiene una buena salida laboral en vez de estudiar lo que realmente le interesa. Reflexionar con causa de conocimiento puede cambiar esa perspectiva viciada; por eso a más de un catedrático español, desesperado ante la inmadurez y pasividad de algunos estudiantes que le van llegando, tomarse un año le parece muy buena idea.

¿Qué me va a costar? Donde me informo?

Como con la gallina y el huevo, al no existir aquí la costumbre del Año Puente, tampoco existen oficinas de orientación, ofertas o facilidades sobre el tema, ni webs tan completos como el anglosajón www.gapyear.com.

Visita www.injuve.mtas.es/injuve/portal.portal.action o contacta con las instituciones y ONGs locales que faciliten la colocación de voluntarios, como se hace con los programas más cortos de Campos de Trabajo.

Pocos padres están dispuestos a sufragar los gastos de una experiencia no académica para sus hijos y les cuesta justificarlo ante su círculo social. Sin embargo, un viaje de voluntariado puede costar lo mismo que quedarse en Palma saliendo de marcha los viernes y sábados; con tiempo y buscando bien en la red, puedes encontrar vuelos baratos, y una vez en Asia, Latinoamérica o África puedes vivir y moverte con muy poco. En Europa, EEUU, México o Nueva Zelanda una la opción es la de WWOOF, una red de granjas orgánicas donde a cambio de unas horas de trabajo tienes comida y alojamiento gratis (busca WWOOF en Google). Piensa que una experiencia así siempre sale más barato –económica y sicológicamente– que un año perdido de carrera. Si tus padres no quieren invertir en esta formación, búscate la vida pidiendo apoyos o facilidades financieras entre las obras sociales de las Cajas de Ahorro, en tu ayuntamiento o haciendo tu propia recolecta entre “patrocinadores” familiares y conocidos, a la manera de los viajes de estudios. Hay que moverse. De eso se trata.

Un joven no va a resolver el problema Norte-Sur trabajando de voluntario en el Tercer Mundo, me dijo el director de una ONG, pero con lo que trae de vuelta – valores, realidades, comprensión – sí.

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3 comentarios para “Tómate un año para pensar”

  1. Toni Font dice:

    Esta frase del articulo:
    “Un joven no va a resolver el problema Norte-Sur trabajando de voluntario en el Tercer Mundo, me dijo el director de una ONG, pero con lo que trae de vuelta – valores, realidades, comprensión – sí.”

    me parece clave.
    Gracias, Tomas por compartir.

  2. rafael fosch dice:

    Fantástico el artículo… de verdad! pienso que es el ejemplo claro de que la juventud lejos de parecer irresponsables son mentes despiertas, de una sinceridad consigo mismos increible y una voluntad de libertad que merece nuestro apoyo…

    Quizás debiéramos aprender de ellos y plantearnos: ¿qué nos enseña la crisis a los que tenemos más edad? ¿Hacia a dónde vamos y por qué? ¿qué debemos rectificar ó no?

    ¿queremos seguir viviéndo como hasta el momento hemos hecho? ¿necesitamos, como ellos, un alto en el camino, salir de la propia rutina creada, andar por lo no pensado?…

    Gracias por tanta Luz

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