6

agosto

2011

Tu identidad social

Por

Te propongo un juego, piensa en tu DNI social: trata de definirte en 50 palabras.

En esa definición seguro que hay una serie de condicionantes que no dependieron de  ti, cosas que no has elegido, y que probablemente no puedes cambiar, del tipo “soy un hombre blanco, heterosexual y fértil, de tal edad, nacido en tal lugar, criado en el seno de tal familia, con tal carga genética y tal afección crónica, etc”. Pero también habrá aspectos que dependan de las elecciones que has hecho frente a las opciones que se hayan cruzado en tu camino (ya fueran buscadas o no), como por ejemplo “estudié empresariales pero trabajo de fontanero, estoy casado en segundas nupcias y tengo 2 hijos y un gato, vivo en un pueblecito pequeño, practico kundalini yoga y el parapente”.

Tu trabajo, tu familia, tu círculo de amistades, tu forma de vestir, tu lugar de residencia, tu cultura y conocimientos, tus hobbies… Mientras vivimos estamos jugando un papel, adaptándonos continuamente a un entorno que hemos encontrado, pero que también ayudamos a crear con nuestras decisiones.

Evidentemente no hablo de decisiones como qué color de coche te compraste, o si has tenido 2 hijos o 3. Ni siquiera de en qué colegio estudiaste primaria (esa no es una elección que normalmente haga uno mismo). Pero por ejemplo, sí puede ser muy distinto tener hijos o no tenerlos, vivir solo o en pareja… tal vez podrías haber estudiado más, u otras materias distintas, podrías haber pasado más horas en el gimnasio, o meditando, renunciar a una vida acomodada para vivir retirado en el campo, podrías ser vegetariano, podrías haber elegido otra profesión, o simplemente otra empresa del mismo sector, o ganar un poco menos a cambio de tener más tiempo, podrías haber dejado tu puesto de trabajo para intentar vivir de aquella afición que se te daba tan bien, podrías haber conducido más despacio aquel día, podrías haber llegado a aquel lugar media horita antes, podrías haber elegido aquella novia rubia en lugar de la morena…

Lo más curioso es que, en nuestro interior, todos tenemos un pedacito de cada persona distinta que habríamos podido ser. Todos guardamos un deseo íntimo, a menudo inconfesable, de conocer “cómo sería, qué habría pasado si…” y nos encontramos fantaseando con las posibilidades. Hay momentos en que el casado querría ser soltero, el soltero querría tener una pareja estable, el urbanita querría vivir más en contacto con la naturaleza y el abogado quisiera ser médico, músico o ebanista.

Todo tiene sus pros y sus contras, y casi siempre esas fantasías no son más que un intento de escapar por un instante de la cara mala de aquella situación que nos hemos creado. Pero en algunas ocasiones, nos sentimos de verdad muy capaces de encajar en otra vida, en otro escenario que posiblemente nos permitiría una mayor realización personal. Sin embargo todo Es lo que Es y tiene un motivo, en realidad vivimos como vivimos porque así lo hemos elegido, y por lo general no hay vuelta atrás: hemos tejido una red muy tupida donde cualquier cambio brusco resultaría muy traumático, tanto para nosotros como para aquellos con quienes la compartimos.

Por qué tomaste las decisiones que te han llevado a vivir del modo que vives? Eres como vives? Vives lo que eres? Qué otras experiencias vitales te gustaría probar si pudieras? Qué cambiarías directamente?


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La zona gris


Un comentario para “Tu identidad social”

  1. jopual dice:

    Ya lo dijo Serrat: “no hay nada más bello que lo que nunca he tenido”

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