La experiencia no es lo que te sucede, sino lo que haces con lo que te sucede. — Aldous Huxley

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Turismo de masas vs. Turismo Responsable.

Está en nuestras manos cambiar el rumbo del turismo

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¿Alguna vez has bajado a comprar el pan y te has encontrado de frente con un grupo de 50 jubilados en viaje del Imserso sitiando literalmente el portal de tu casa? ¿Has intentado dar un paseo por una avenida de tu barrio y te has encontrado con algo más parecido a una cabalgata de carnaval que a otra cosa? Si vives en el centro de Barcelona, no sólo te habrá pasado más de una vez, sino que puede que estés más que acostumbrado. Y quién dice Barcelona, dice muchas otras ciudades de la geografía española, europea y mundial, cuyos habitantes tienen que lidiar día a día con la industria limpia más contaminante de nuestro tiempo: el turismo de masas.

En épocas de crisis como la actual, el turismo se presenta como la solución a todos los males. Se trata de un instrumento generador de empleo y riqueza, dicen unos, o de eliminación de las desigualdades sociales y económicas, dicen otros. En muchos casos, nada más lejos de la realidad, ya que la industria turística se convierte en un agente destructivo, colonizador y que sólo produce beneficios para unos pocos. La razón es que los destinos cambian su naturaleza y dan un giro de 180º con tal de satisfacer las necesidades del turista, por encima de las de la población local. El objetivo es atraer más y más turistas, priorizando las cifras por encima de la búsqueda de un término medio entre todos los que participan en él.

El problema radica en que, en la mayoría de casos, la realidad turística dista mucho de la realidad cotidiana del que vive en el lugar de forma permanente. El turismo, en realidad, no debería mirarse como el enemigo, sino como una forma de obtener una vida mejor, buscando una sostenibilidad posible desde el punto de vista social, económico, medioambiental y cultural.

Pero al final, lo que tendría que convertirse en una oportunidad de progreso para todos, acaba por transformarse en un arma de doble filo. Desde la perspectiva del que recibe, puede provoca rechazo social por tener que sufrirlo todos los días. Muchos antropólogos relacionan esta “turistofobia” con el rechazo que igualmente se suele manifestar hacia los inmigrantes. Todo lo que tenga que ver con los cambios o con la novedad suele estar mal visto y, en este contexto, se puede relacionar igualmente al turista y al inmigrante como un intruso que viene a trastocar el orden normal de las cosas.

Desde la perspectiva del que visita, la visión no es más alentadora. Que el turismo tradicional de masas refuerza los estereotipos es algo que queda fuera de toda duda. En la mayoría de casos, los destinos y los lugares que visitamos se han convertido en productos hechos a la medida de lo que busca el viajero, empujado a su vez por motivaciones creadas en torno a estos productos prefabricados. Algo así como un círculo vicioso, en donde los estereotipos se refuerzan en tres vertientes: el de las agencias y tour operadores, que buscan atraer a la mayor cantidad de turistas posible; el los propios turistas, que no se molestan en integrarse y descubrir la realidad del destino en el que se encuentran; y, por último, el la propia población local que, bien por imposición o bien por necesidad, acaban asumiendo ciertos comportamientos y costumbres como propias. Sólo tenemos que ver la cantidad de sombreros mejicanos que llevan turistas anglosajones por toda España, para darnos cuenta de que algo está fallando. Realmente, ¿ese es el tipo de turismo que queremos promover?

El problema es que todo va demasiado rápido. Vivimos en la era de la velocidad, el mundo se mueve con más rapidez que nunca y el sector turístico no ha sido una excepción. La evolución de la capacidad de alojamiento en las Islas Baleares en los últimos 19 años es una buena prueba. De los 1.674 establecimientos hoteleros y extrahoteleros y las 229.000 camas con las que contaba el archipiélago en 1980, se han pasado a los 2.623 establecimientos y casi 423.000 camas en 2009. La mayoría de estos establecimientos están situados en zonas costeras, a pesar de que hablamos de un territorio de reducidas dimensiones, pero al final es un fiel reflejo de que el binomio turismo-construcción siempre ha ido muy de la mano, sobre todo en la última década. Como ejemplo, un dato que no deja lugar a las dudas: entre 2000 y 2005 se ha construido en España el 25% del total de los últimos 2.000 años, y no hace falta sino echar un vistazo a la mayoría de destinos españoles de costa para ver una muestra de ello.

¿A dónde puede parar este crecimiento desmedido? Volvemos a la disyuntiva calidad vs. cantidad, ya que de alguna manera se tiene que mantener en niveles aceptables la ocupación de la gigante planta hotelera con la que contamos en la actualidad. Y más teniendo en cuenta la estacionalidad de la oferta en nuestro país que, exceptuando Canarias y su benigno clima, sólo dispone de la mitad del año estival y primaveral para atraer al grueso de visitantes. La consecuencia, en muchos casos, es una guerra de precios que dificulta cualquier atisbo de giro hacia un turismo de mayor calidad y en donde prima llenar los hoteles por encima de cualquier otro aspecto. Así, no es nada complicado encontrar por Internet ofertas para estancias, con pensión completa en plena costa, por 20€ por persona y día. Si con ese precio hay que dar de desayunar, comer y cenar, además de la habitación, ciertamente queda poco margen de beneficio y, menos aún, cantidad alguna para reinvertir en la renovación del hotel o en la mejora de la calidad de vida en el destino.

Pero, ¿está todo perdido? Desde luego que no. Igual que en otras actividades el ser sostenible o no depende de medidas a nivel sectorial y corporativo, en el mundo del turismo se ha de apelar más a la responsabilidad del propio turista a la hora de viajar, dando ejemplo allá donde vaya. En contraposición a las cámaras de fotos, los paquetes turísticos encasillados, las pulseritas del todo incluido o las visitas programadas hasta el último minuto, se trata de fomentar una perspectiva mucho más romántica del concepto de viajar y de hacer turismo. Algo que recuerde a esos antiguos viajeros que se lanzaban a descubrir el mundo, mochila a la espalda, descubriendo nuevos destinos, integrándose en sus costumbres, palpando centímetro a centímetro y convirtiéndose en uno más del lugar, sin prisa pero sin pausa. Un concepto que dista mucho de lo que solemos estar acostumbrados hoy en día en gran parte del mundo.

En realidad, está en nuestras manos cambiar el rumbo de las cosas. El viaje responsable, como forma de crecimiento personal y de integración, como una inmejorable oportunidad de conocer culturas diferentes a la nuestra, debe ser el eje en torno al que se desarrolle un turismo mejor y más sostenible con los destinos y ecosistemas donde se desarrolle. Si desechamos los paquetes cuadriculados y las ofertas baratas que sólo buscan convertirnos en un número más que engorde la cifra, cambiando así los hábitos del consumidor, la oferta no tendrá más remedio que adaptarse si no quiere perder irremediablemente cuota de mercado. Sólo entonces podremos hablar del turismo como un verdadero elemento generador de riqueza, no sólo económica, sino también personal, social, cultural y medioambiental.

Más información:www.ecotumismo.org


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2 comentarios para “Turismo de masas vs. Turismo Responsable.”

  1. Carlos dice:

    Hola Javier,

    Me acabo de leer el artículo. El título, tengo que decir, que me parece muy desafortunado.

    No se puede contraponer las masas a la responsabilidad, ya que parece que sólo las minorías pueden ser responsable, cuando lo que se necesita es que todos seamos más responsables y sostenibles, tanto el mochilero como el turista que va a Benidorm, un destino mucho más sostenible que irse Costa Rica en avión…

    A veces, que un pequeño espacio absorba una gran cantidad de turistas puede ser muy positivo. Volviendo a Benidorm… ¿Cuántas casas rurares habría que construir para meter a tantos turistas?

    Todo lo anterior, es de un punto de vista estrictamente medioambiental, porque está claro que el turista de pulserita no va a conectar con el destino sino a desconectar de su vida cotidiana. Ahora, ¿s realista pretender que todas las vacaciones sean un acto de encuentro intercultural?

    Ahora, te felicito por enfatizar el doble filo del turismo, que ciertamente lo tiene y también por dar un toque de atención cuestionando el perfil de turista que España intenta atraer…

    Desde un punto de vista estrictamente empresarial, está claro que España necesita reinventarse, y no solamente hacer un lavado de imagen, sino cambiar su estructura turística para poder generar experiencias más satisfactorias para los turistas, no sólo compitiendo en precio, porque ahí no hay mucho que ganar…

  2. Ángeles Jiménez Arteaga dice:

    Hola Carlos!

    Respeto tu opinión con respecto al comentario hecho por tí en relación al artículo Turismo de masas vs Turismo responsable, aunque difiero en relación a lo q comentas cuando dices q las masas no pueden ser tildadas de irresponsables…bueno más o menos es lo q das a entender…también q habria que tener en cuenta la cantidad de casas rurales q tendrían q haber p.ej. en Benidorm para poder ser visitada y por ende valorada desde unas vertientes de conocimiento de la idiosincracia de un pueblo, para un turista…y también q el turista lo q a veces realmente desea es desconectar…sin más del stres de la vida cotidiana, por lo q las vacaciones tendrían q ser entendidas desde esa vertiente también, y no solo la de visitar un determinado lugar…para apreciar no solo sus costumbres sino también del disfrute de sus paisajes y sus gentes.

    Pues bien, desde mi óptica, creo q sí q las masas son responsables de dejarse manipular…o lo q es lo mismo no sólo es que no sean responsables, es que son maleables, controlables…en definitiva siguen normas impuestas sin más…porque pensar, sentir por sí mism@ y actuar en consecuencia, a pesar de ser tedioso acarrea demasiadas incomodidades…y lo mejor en estos casos es el conformismo y resiganción q hace q terminemos diciendo: y yo q puedo hacer???? es q las cosas son como son y esto no hay quien lo arregle??? ( en el caso del turismo, turistas…tal como hemos consentido casi tod@s, yo la primera, es más q constatable…y la crsis del sector lo corrobora con creces) éstas entre multitud de respuestas q conlleva el sometimiento a la ley del más fuerte.
    Luego en relación al descanso …pues claro q todos somos merecedores de una buenas vacaciones para entre tantas cosas descansar, del trabajo q libremente tendríamos q realizar, no el q nos hacen y obligan a hacer, ése sí q causa no sólo strés, si no q desde mi punto se vista es lo q más desatino causa en todas las culturas y sociedades tanto actuales como anteriores…pero yo, en concreto, para ir a descansar a Benidorm y ver como un lugar maravilloso lo hemos, insisto desde mi punto de vista entre todos, DES-NATURALIZADO en pro de ofertar diversión y disfrute ARTIFICIAL Y ENCIMA CONTAMINANTE Y ASFIXIANTE, al menos yo en Canarias q es donde resido a día de hoy me regalan estancia gratis en el sur de una de estas islasn en lugares similares y rotundamente digo q NO…( SEGURO Q REGRESARÍA DOBLEMENTE STRESADA, ES MÁS ES QUE ASÍ LO HE EXPERIMENTADO) pues para eso me quedo en mi casa…o me compro una tienda de campaña y me la monto en un lugar cerquita de la madre naturaleza, que solo con respirar aire puro, seguro q no solo mis pulmones me lo van a agradecer,,,sino todo mi cuerpo y ya no digamos mi alma.
    Namasté
    Ángeles Jiménez Arteaga

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