La felicidad llega cuando estamos haciendo algo que amamos de verdad y no porque lo que hacemos nos dé riquezas o nos haga una persona destacada — Krishnamurti

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Una mirada en el espejo de la astrología

La carta astral

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A simple vista la astrología puede asociarse con un destino inexorable que se apoya en una base poco sólida. ‘Plutón, Marte, Venus… indican que estás pasando por una mala racha. Inevitablemente vas a tener problemas con el dinero, o una crisis de pareja…’ este tipo de pronósticos tajantes, expresados en un lenguaje donde los planetas hablan, pueden causar rechazo y, para las mentes más racionales, parecer meras supersticiones.

No obstante, esta disciplina ha acompañado al ser humano desde que se bajó de los árboles. La astrología está presente en todas las culturas y se ha empleado desde siempre como una herramienta para comprender lo que nos pasa.

Para tratar de entender mejor la astrología le pedí a la astróloga y cabalista Adriana Wortman, en plan ‘santo Tomás’, que me hiciera la carta astral. A los pocos días estaba sentado con ella en la misma mesa y ella traducía lo que los planetas decían de mi. Iba a echar un vistazo en el espejo de la astrología.

Adriana me explicó que “la carta natal es el mapa del cielo en el momento en que naciste. El propósito de la lectura es darte un espejo para que puedas ver cuáles son tus talentos, dificultades, herramientas que tienes para trabajar… no hay un destino escrito sino que la idea es cómo, a partir de la conciencia y los recursos disponibles, uno puede cambiar, asumir, acompañar lo que viene dado. Es como navegar. No hay forma de evitar las mareas pero tú tienes la inteligencia o el coraje, la iniciativa de aprovechar el momento o no.”

La figura del padre

Lo primero que le llamó la atención de mi carta astral, fue la figura de mi padre: “Tu destino está marcado por una herida de nacimiento que tiene que ver con la figura de tu padre. Hay una herida y una tristeza enormes vinculada a la figura de tu padre. Todo en tu vida te impulsa a buscar una solución para sanar esa herida. Es algo que te ha abierto y te abrirá caminos fantásticos para ayudar a todo el mundo, pero esa herida no tiene cura. Sólo aceptándola y aprendiendo a ser feliz con eso es que vas a dejar de sufrir. Lo bueno es que gracias a este dolor has aprendido independencia, habilidad, desenvoltura, astucia, autosuficiencia, capacidad de lucha, concentración, introspección… Eso te hace tomar responsabilidades, asumir, riesgos que mucha gente a tu edad ni se plantea. Ese dolor te ha convertido en sanador.”

Trago saliba y sigo escuchando: “Aparece algo como la figura del templario, un guerrero que defiende un ideal. Es una figura que describe como te mueves y como trabajas con las cosas que te gustan.”

En este momento Adriana está preparando un libro sobre su visión de la astrología. En sus páginas, aún inéditas, se pueden encontrar algunos argumentos que ayudan a comprender mejor la astrología. El mapa astrológico nos permite ver las energías o fuerzas que están operando en una persona. Si seguimos con la analogía entre la astrología y el mundo marinero, esas energías o fuerzas que simbolizan los planetas son las corrientes y vientos que a veces zarandean nuestra embarcación y que otras veces la empujan suavemente. Poco podemos hacer frente a ellas, salvo rezar para que cesen o cambien.

Adriana sigue mirando los símbolos astrológicos y continua mostrándome cosas sobre mí mismo:

“Tu mente es brillante y muy refinada. El problema es que puede crear espacios compartimentados dentro de ti y una falta de integración. Para ti todo ocurre en el plano de la mente y de la emoción y te cuesta materializar. Concretar te resulta muy difícil. No te falta energía sino capacidad de encarnar. Al no tener tierra y al ser tan emotivo y vulnerable, eres como el agua, muy fluido y creativo pero te falta sustentación. Esto te puede provocar sensación de frustración.

Todo tu trabajo ha sido siempre intelectual y necesitas hacer algo con tus manos. Sentir que con tus manos puedes moldear la realidad: escultura, cocina, huerto, cerámica… contacto con la sustancia para que te des cuenta de que puedes transformar la realidad, no como algo mecánico sino con toda tu emoción y creatividad.”

El capitán y el timón

Adriana insiste en que hay otro protagonista en la escena: el capitán del barco, que dispone de su conciencia, inteligencia y habilidades para colocar las velas adecuadamente, coger con firmeza el timón y poner el rumbo adecuado sabiendo dónde se encuentran los peligros y oportunidades.

A todo buen capitán le interesa conocer el parte meteorológico y las fuerzas que se va a encontrar en su travesía. Incluso también puede ser muy útil saber cuáles son sus dones y cuáles son sus debilidades. En eso puede ayudarle la astrología.

Pero el trabajo de coger el timón de la propia vida en la mano y con la responsabilidad de llevar la embarcación a puerto no es del astrólogo, ni de los planetas, es de uno mismo. Y ahí es donde Adriana da otro paso. Y nos plantea: “¿Quién es en realidad el que gobierna el barco? ¿Quién es el capitán que se enfrenta a esas fuerzas del universo, que unas veces parecen amistosas y otras hostiles? La conciencia, ése es el verdadero puente de mando. Desde ese lugar podemos mover las velas, establecer el rumbo, evitar las rocas… utilizar adecuadamente la información. Si no accedemos a ese lugar, seguiremos tratando de gobernar el barco sin haber cogido el timón con las manos, y los vientos y las mareas seguirán marcando nuestro rumbo, y de poco servirá que sigamos rezando…”

Adriana sigue escarbando en mi interior a través de la carta Astral “La palabra que define el sentido de tu nacimiento es servicio: podrías ser terapeuta, profesor, comunicador, psicólogo, político, ecologista… cualquier forma de servicio, ya que el propósito de tu vida es buscar formas para mejorar la vida de los seres humanos.

Tienes la energía del sanador, capacidad introspectiva y una visión fenomenal. Eres bastante ecléctico, curioso, picoteas, tienes muy buena capacidad racional y analítica. Y al mismo tiempo tienes la visión holística.

Eres capaz de saber lo que la gente piensa y siente sin que te lo digan. Funcionas tanto con el hemisferio izquierdo como con el derecho.”

A medida que Adriana va mirando los astros: Piscis. Ascendente grado 29 de Aries kármico, crítico. Saturno en casa 4 y Luna en Virgo… voy abriéndome a sus palabras. Algunas cosas me suenan muy cercanas, íntimas y otras no tanto. Unas me halagan otras me avergüenzan

“Eres muy íntimo, a ti las relaciones superficiales no te interesan. Necesitan entrar en contacto con los espacios más allá de las palabras. Intercambios que te llenen en todos los niveles….”

“Es tan fuerte el impulso para salir adelante en un medio hostil, en esa búsqueda de sanar el dolor de tu corazón que te puede llevar a un desgaste prematuro. Tienes que aprender a administrar la energía sabiamente porque tu puedes encontrarte dando palos al aire y al mismo tiempo intentar entenderlo con tu mente. Literalmente te puedes volver loco por la intensidad de la ebullición de los procesos que ocurren en tu interior. Internamente es algo en ebullición contínua y la cabeza trata de comprimir y de racionalizar. La cabeza puede ser un escanner muy útil para la planificación, dirección, organización pero puede estrangular y bloquear la comunicación con tu yo profundo o con tu inspiración superior…”

Desnudo frente al espejo

Mientras escucho me pregunto si soy yo esa imagen que aparece en el espejo de los astros.

“El hecho de que hayas sido padre recientemente te obliga a redefinir tu identidad, pero al mismo tiempo, representa un gran sacrifico porque muchas cosas ocultas las tienes que confrontar. Te hace reverberar todo lo de la infancia. El ejercicio que te toca hacer es aguantar con esa herida abierta, mirarla y abrazarla compasivamente dentro de ti…”

Continúa durante dos horas… Al final de la sesión estoy metafóricamente desnudo frente al espejo y en el puedo ver mi miedo a la locura. “Te ha sido tan dura la vida desde siempre que no te entregas y no confías, te cuesta horrores abrirte porque supone quedarte en pelotas y exponerte a un nuevo dolor.

Esa entrega te obliga a zambullirte en tu universo emocional y entrar en contacto con todos tus demonios, toda tu intensidad y profundidad. No lo vas a resolver intelectualmente, la vida te pide que te zambullas en ese océano de emociones profundas. Tú estás preso del miedo al dolor. Es tan grande el miedo al dolor que te defiendes con una muralla, que puede ser muy inteligente pero que te hace vivir ahogado. La vida te pide que para que puedas ejercer el sentido de tu existencia tienes que pasar por hundirte en tu propio infierno y en la intensidad de tus emociones. Abrir esa herida y mirarla para ser libre…”

Al salir de su casa y veo mi rostro en el espejo del ascensor, y llego a la conclusión de que este artículo será inevitablemente un striptease.


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2 comentarios para “Una mirada en el espejo de la astrología”

  1. MG dice:

    Cuando ves cosas de estas te das cuenta de lo que es muchas veces la vida. Yo no sé si cada uno tenemos nuestro destino trazado pero algo de eso tiene que haber, o como decís una carta astral de cada persona y yo pienso que donde también se debe de ver bien el trayecto de una persona es en las lineas de la mano.
    Una lectora.

  2. caren dice:

    La carta astral es un instrumento para conocer nuestros ciclos a partir del
    conocimiento elemental o profundo de los arquetipos que cada símbolo significa.
    Si dejamos que otros lo hagan, es como conocer el mundo a través del
    globo terráqueo que adorna nuestra sala. Este hecho, sin embago, puede ser el
    primer paso para usar sin ayuda nuestro reloj astral.
    “Conócete a tí mismo” tiene validez en todo lo que emprendemos.

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